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¿Qué ha sido de los olvidados poderes fácticos?

Espacioindependiente nº 418, jueves 5 de agosto, 2021 http://elespacioindependiente.wordpress.com/:f:info.espacio.independiente

 

¿Qué ha sido de los olvidados poderes fácticos?

El Sr. Sánchez, jefe de gobierno de su Majestad, se comporta como monárquico de toda la vida

Hubo un tiempo que se comenzó a llamar a las cosas por su nombre, pero aquello se acabó. De forma que, con la degeneración política del régimen, quienes gobiernan (la “mano invisible” que gobierna el mundo), ya sean del color político que sean, practican la falsedad y el ocultismo, tratando en particular de eludir las responsabilidades políticas y económicas del poder real que ostentan los que se conocían como poderes fácticos.

La crisis del capitalismo y de las formas de ejercer el poder, ha venido trastocando las formas de ejercicio político de las instituciones del Estado, que en muchos casos han pasado por encima de lo que dicen las leyes y sus respectivas Constituciones. Y, aunque en las Cartas Magnas se establezcan algunos límites y pocos controles a las instituciones que ejercen el poder formal de los Estados, los poderes que de verdad ejercen son mucho más importantes que los que nominalmente tienen, constituyendo una tendencia general hacia el cesarismo y el bonapartismo, a formas descaradas de caudillaje como en nuestros días supone el “trumpismo” internacional.

Por el hecho mismo de que ocupan en la práctica mucho más poder del que parece sobre el papel, sus cómplices practican la constante ocultación de sus acciones, en relación con sus decisiones y presupuestos. Su capacidad de dictar las políticas que realmente se ejecutan, frente a las que se establecen formalmente y no sirven para nada, ha aumentado vertiginosamente.

Los poderes fácticos en España, aquellos que lo son fundamentalmente por el hecho de que sus decisiones son más que leyes, han tenido a través del sistema de la monarquía absoluta y de los regímenes dictatoriales -los más frecuentes- poder suficiente para interrumpir el orden público, condicionar la actividad económica y social, para afectar sensiblemente la marcha de la sociedad.

El triunvirato histórico formado por Monarquía, Iglesia y Ejército, se ha ganado en España la calificación de poderes fácticos fundamentales del Estado. Al que después se sumó el poder de la Banca como expresión del papel de lo más concentrado de la burguesía. Y sus relaciones con la sociedad han ido cambiado a lo largo del tiempo. A diferencia de otros poderes, estos no actúan en la penumbra sino a plena luz del día, y gozan de consideraciones y privilegios, unos otorgados y otros más ocultos, que hacen que nuestra realidad social sea profundamente injusta y desigual.

La teoría marxista vino a considerar que los poderes de otras épocas históricas, como es el caso de los llamados fácticos en España, son producto de la incapacidad histórica de la burguesía para establecer claramente su propia dominación de clase. Por ello, se vio en la necesidad de establecer alianzas, acuerdos y pactos que perduran en el tiempo. Incapacidad que solo los trabajadores y pueblos pueden resolver tomando los asuntos en sus manos.

Empezando por los poderes de la Iglesia española, que surgen del rol jugado por esta institución en la historia, siempre como consejera “espiritual” de la Monarquía. Poderes que fueron reactualizados mediante el Concordato anterior a la Constitución del 78, con privilegios que se cifran en muchos miles de millones recibidos por vía de presupuestos y exenciones tributarias, además de ostentar la propiedad de muchísimos bienes inmuebles y terrenos, lo que ha ido en aumento con las apropiaciones indebidas realizadas en el último periodo por los obispos y que los gobierno se niegan a poner en cuestión. Privilegios que en su mayoría provienen de la alianza de la Iglesia católica con la dictadura franquista y que se han agrandado con la supuesta democracia. La denuncia de los acuerdos con el Vaticano es esencial para que nuestra sociedad pueda pisar terreno laico.

El Ejército, otro de los pilares del poder, ahora bautizado como Fuerzas Armadas, ha cambiado mucho en su fisonomía exterior, pero su régimen de vida es un caso aparte en el que nadie quiere entrar. En la actualidad lo componen unos 130.000 efectivos con cerca de 30.000 oficiales y altos mandos, y sus presupuestos reales triplican los oficiales, siendo su Capitán General el Rey.

Los asuntos de la OTAN, las misiones de paz de la ONU, las bases militares norteamericanas en nuestro territorio, la compra de armas... suponen importantes capítulos dinerarios que dan lugar a todo tipo de enjuagues. Según el exteniente Gonzalo Segura -expulsado por denunciar casos de corrupción-, se gastan muchos miles de millones en armamento que no se necesita: “Tenemos un submarino que no flota, la joya de la corona por 4.000 millones de euros. Pero es que tenemos un avión que no vuela y un carro de combate que no disparaba, o carros almacenados porque no hay combustible, y se sigue comprando: es absolutamente surrealista”.

 En informe publicado en 2015, Transparencia Internacional afirma que el Estado español presenta rasgos de corrupción en Defensa y Seguridad. No es el gobierno, ni las Cortes quienes controlan al Ejército, sino que, además de vivir en una burbuja de privilegios, éste controla de hecho las actuaciones gubernamentales. Cuando se formó el Gobierno de Sánchez, se tuvo conocimiento de que 73 altos cargos, retirados del Ejército, se dirigieron al Rey, asegurando que el gobierno “amenaza la unidad y la estabilidad del país”. Nadie tomo medidas democráticas al respecto.

La Monarquía española actual se ha constituido en centro neurálgico de todos los poderes fácticos y de todos los privilegios de clase. Sus gastos son opacos y su control por las Cortes y el Gobierno nulo, la partida que los Presupuestos del Estado dedican a la Casa Real nada tienen que ver con los gastos reales que se realizan.

Los dirigentes socialistas se manifiestan de forma cada vez más clara e inequívoca como monárquicos de toda la vida, siendo ellos los que forman el llamado bloque constitucional con Vox y Parido Popular, para impedir que se investigue en sede parlamentaria los asuntos que tienen que ver con el abuso de poder y la corrupción conocida que afecta a la Jefatura del Estado. Ya se suman catorce ocasiones en las que este bloque “franquista” y monárquico se impone a los diputados que reclaman una comisión de investigación, para impedir que se pueda conocer la verdad y se tomen las decisiones políticas que correspondan en democracia.

De vez en cuando, se dan a conocer manifestaciones de ministros, o altos cargos de Unidas Podemos, coincidiendo con la escandalosa complicidad del gobierno con la alta corrupción, reclamando que se tomen medidas para acabar con esta situación de inmunidad e impunidad de los poderes fácticos. Pero eso es lo que dicen, a diferencia de lo que hacen. Ellos y ellas siguen sentados, como si tal cosa, en el Consejo de Ministros donde se legaliza cada día los privilegios de los poderes fácticos, sirviendo de esta manera a las políticas más reaccionarias del Sr. Sánchez.

Por ello, no debe dejar de subrayarse que los privilegios de los poderes fácticos no han desaparecido, como nos quieren hacer creer, sino que han multiplicado sus dictados y la cuantía de los mismos, con la complicidad del Gobierno y de las Cortes Generales.

ESPACIO INDEPENDIENTE es un colectivo de militantes del Partido Socialista PSLF

  • Aug. 4, 2021, 1:41 p.m.

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