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Ojo, las leyes las carga el diablo. Izquierdas y represión

Ojo, las leyes las carga el diablo. Izquierdas y represión

Carlos Martinez 

 

Las izquierdas nacidas en la Revolución Francesa y los partidos obreros surgidos entorno a la I Internacional, aparecen para cambiar leyes (no me cansaré de repetirlo), lograr bien constituciones, cuando no las había o cambiar las existentes y modificar las leyes en beneficio de las mayorías y las clases trabajadoras. Jamás para sostener lo existente, la injusticia o la ausencia de democracia. Porqué democracia también es poder someter a las urnas cambios profundos, justicia, reparto y república. Si no, no tenemos sentido.

Para que todo el mundo me entienda bien, tomaré un ejemplo muy claro y que es fallo de la casa, al objeto de explicar mi tesis de que cuando las izquierdas toman o proponen medidas represivas o peor todavía, se alían a las derechas para reprimir y perseguir, se están cavando su propia fosa o dotando a la derecha de instrumentos legales para reprimir a la propia izquierda, por muy moderada y de orden que esta pretenda ser. Vamos allá: la Ley de Vagos y Maleantes que la II República aprobó el 4 de Agosto de 1933. Esta ley fue un verdadero desastre y muy pronto fue ya utilizado contra personas críticas y diferentes, anarquistas y pobres. Simplemente contra pobres.

La ley de Vagos y Maleantes, pretendía en origen perseguir a proxenetas, lo cual está bien y ladrones, personas que traficaban con sustancias peligrosas e incluso alcohol, pero también, personas de dudosa moralidad y en ese saco se metía a demasiada gente, tanto es así que tras el golpe de estado contra la Republica al dictador la ley de Vagos, la “gandula” le vino de perlas para perseguir homosexuales y a opositores a la dictadura, que en muchos casos por razones de clandestinidad o supervivencia carecían de oficio conocido. Ley republicana al servicio del dictador.

Por tanto cuando escucho a personas que son de izquierdas defender una sentencia contra Oriol Junqueras, por ejemplo, un demócrata cabal y hombre de paz a parte de sus ideas o bien por ellas, no puedo sino pensar que gran contradicción. Si VOX pudiera y no se engañe nadie que lo haría, sentaría a Sánchez, Grande Marlaska, Ávalos… En el banquillo y los encarcelaría años, por ser lo que ellos dicen “socialistas” y si alguien piensa que exagero, que se lo pregunten a Lula, que en un país democrático y previo a la llegada de Bolsonaro al poder, al objeto de facilitar su llegada, la extrema derecha corrupta brasileña en el poder, hizo un montaje y encarcela a Luis Inacio Lula da Silva.

En España hay una falacia montada con las ideas y la democracia. Se puede ser socialista, sí, pero el reparto de la riqueza y la propiedad es ilegal. La reforma agraria del PSOE de Andalucía fue declarada ilegal por el Tribunal Supremo porqué tocaba la propiedad de la tierra. Se puede ser republicano, pero es imposible convocar con este status y la Constitución vigente un referéndum sobre monarquía o república pues es ilegal. Luego si yo puedo ser republicano, pero no puedo tener las herramientas jurídicas para permitir democráticamente alcanzar la república o en su caso el socialismo, ¿De qué sirven las ideas o para qué? Si hay independentistas, pero no tienen instrumentos jurídicos al objeto de poder votar como en Gran Bretaña o Canadá, dos democracias liberales serias, ¿Para que sirve ser independista, para hacer juegos florales y bailar sardanas? Si una democracia impide llevar delante de forma democrática las ideas que se tienen ¿Es una democracia?

En el reino de España la democracia es una falacia, sino permite de forma democrática alcanzar los sueños y anhelos de las mayorías. Por eso Felipe González alejo al PSOE del socialismo. Si de mantener el status y la corona se trata y no hay otra, dígase pero no se mienta. En el reino de España las únicas ideas que pueden tener traslado a la realidad son las liberales y/o neoliberales y… Porqué ya hemos hablado de las Islas Británicas y Canadá. Tan solo el PP, Cs, VOX o partidos regionalistas del sistema pueden hacerlo y privatizar, favorecer a la enseñanza y sanidad privada en detrimento de la pública. Favorecerse a las empresas privadas pero que gestionan para su lucro servicios públicos. Rescatar y subvencionar bancos. Pero cuando las izquierdas tratan de hacer algo de calado llega el Supremo u otro y dice que es ilegal. Si planteas nacionalizar la banca –cosa lógica pues es un servicio público-, o la energía eléctrica –lo cual tiene una lógica aplastante dado su grado de atraco legal a la ciudadanía que cometen- pues eres un loco y seguro que costaba años de pleitos, recursos y amenazas.

Cuando se habla de seguridad jurídica en realidad nunca se piensa en las personas, se piensa en los derechos de las empresas y cuanto más grandes y multinacionales, más derechos adquiridos. En realidad se legisla contra las personas, contra el reparto, contra lo público, contra la posibilidad estratégica de poder tener un poderoso sector público que garantice soberanía, derechos, independencia y empleos de calidad. Cierto es que esto no solo ocurre en España. La Unión Europea además es jurídicamente neoliberal y un tratado internacional de mercado, puro y duro.

Por tanto hacer causa común con las derechas es muy peligroso para la gente, sobre todo para todas y todos aquellos que no tienen más que su cerebro, sus manos, su pensión o su pobreza. Cuando se fomenta la represión por defender el status o la sagrada unidad de la patria al final se están defendiendo leyes que serán aplicadas no solo, o no fundamentalmente contra líderes independentistas, sino contra sindicalistas, obreras y obreros en huelga, pensionistas defendiendo las pensiones públicas, ecologistas oponiéndose a una central nuclear o feministas denunciando las manadas de turno o a sentencias injustas, en la calle. Porque como dijo Fraga, “la calle es mía” y sigue siendo de ellos. Por eso surge la pregunta ¿De ley mordaza qué? Limitarse a sacar un dictador de un mausoleo no sirve para nada, sino se borra la herencia de la dictadura.

En conclusión, el único líder que sabe lo que quiere y a dónde camina es Casado que aprovechando que el Llobregat pasa por el Prat ha pedido el endurecimiento del código penal y la aplicación sin contemplaciones de la ley mordaza para reprimir y que las calles sigan siendo suyas, es decir de las derechas ¿Se puede acordar con este tipo?

  • Oct. 16, 2019, 6:48 p.m.

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