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La formación de gobierno debe fundarse en la voluntad popular. Reagrupar a la mayoría por el gobiern

Espacioindependiente nº 318, jueves 8 de agosto, 2019 http://elespacioindependiente.wordpress.com/:f:info.espacio.independiente

La formación de gobierno debe fundarse en la voluntad popular. Reagrupar a la mayoría por el gobierno de las reivindicaciones

 

A la salida del palacio de Marivent, sede veraniega de la familia Borbón, el presidente en funciones del gobierno, después de su despacho con el titular de la Jefatura del Estado, realizó declaraciones acerca de las crecientes dificultades para ser investido. Insiste en las mismas contradicciones: afirma que la desconfianza en Podemos, su aliado preferente, es tan importante como la que Podemos tiene en él. Y que, por tanto, no hay a la vista ninguna posibilidad de acuerdo. Es más, ya no hay ni candidato formalmente señalado, como no hay tampoco un plan claro de qué gobierno debe formarse. La ingobernabilidad, que es un síntoma claro del la no solución de la crisis política, toma nuevas expresiones, en este caso la de la división basada en la desconfianza de los partidos fundamentales de la izquierda y de la negativa a negociar con los partidos que representan las causas soberanistas.

Se olvida que la gobernabilidad solo tiene encaje democrático en el respeto al mandato democrático expresado por los votantes, y no al margen de él. El ejemplo del gobierno de varios partidos formado en la comunidad autónoma de Navarra debería servir a Sánchez y a Iglesias de referente democrático. Un gobierno que es señalado por las derechas navarras unidas como una “traición del PSOE al constitucionalismo”. Seguramente que la democracia no puede concebirse en el estrecho marco de un consenso político ya inexistente en muchos de sus aspectos esenciales, empezando por el consenso territorial y autonómico. La crisis de dominación política no deja de interponerse a la hora de establecer planes de gobierno y todo se reduce, desde el punto de vista de la lucha democrática, a gobernar de acuerdo con el mandato de las urnas o en contra de dicho mandato.

Todo pasa en estos momentos por establecer la formación de un nuevo gobierno en el respeto a dicho mandato. Hasta el barómetro del CIS da las claves de la situación. Alguna de las preguntas del último barómetro refleja dicha relación en la forma siguiente: “¿Debería gobernar el partido que ha obtenido más votos y escaños, aunque no tenga mayoría absoluta en el Parlamento?”. Dicha posibilidad es apoyada por el 38,2% de los encuestados. La pregunta siguiente va aún más al fondo de la cuestión y dice: “¿Debería hacerse una coalición de gobierno entre varios partidos? Esta fórmula es la que obtiene más apoyos de todas con un 45,2% de los encuestados. La encuesta pone de relieve una tendencia política muy mayoritaria, que no es otra que la del establecimiento de un acuerdo entre partidos que puedan establecer un plan en común de gobierno. Y un 34,1% aboga por un gobierno del PSOE y Unidas Podemos con el apoyo de los partidos nacionalistas.

Esta discusión, acerca de qué gobierno y con qué política, se ha extendido a todas las clases y capas sociales, y es una preocupación que ocupa el interés de la inmensa mayoría. Por eso desde los medios de la derecha franquista se insiste en la posibilidad de soluciones de gobierno sin Sánchez, la llamada operación Borrell, o también en la posibilidad de un gobierno del PP, si Sánchez se abstiene en la votación de esa investidura. Hay quienes para resolver el problema invocan a la “razón de Estado” y a la responsabilidad política que se deriva de dicha razón, sin tener un plan de gobierno concreto. Ello nos llevaría a otro gobierno más de “la razón de Estado” vuelto de espaladas a las demandas democráticas y sociales. En el seno del PSOE hay un aparente cierre de filas, que es un verdadero cierre en falso. Mientras que en el seno de Unidas Podemos aparecen versiones contrapuestas del problema. El portavoz de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ya avisó en la sesión de investidura que no estaban dispuestos a llevar la división entre Unidas Podemos y el PSOE al voto negativo, adelantándose a la propuesta de abstención. Mientras que el negociador de la coalición, Echenique, aparece en posiciones poco flexibles, llevando a la caricatura la posición oficial del PSOE: “O me quedo con el 100% del poder con el 29% de los votos y el 35% de los escaños, o llevo a España a elecciones de nuevo”. Cuando solo el 5% de los encuestados por el CIS son partidarios de que se convoquen unas nuevas elecciones. La mayoría social y política está representada en estos momentos por los votantes del PSOE, de Unidos Podemos, y de los partidos nacionalistas y democráticos.

No hace falta una ronda de reuniones con colectivos sociales para entender esta realidad. Y dicha mayoría es portadora de una larga experiencia de lucha por las reivindicaciones sociales y democráticas en oposición a los planes de contrarreforma social. Por ello hay que hacer lo posible para que como mayoría pueda expresarse, reorganizarse y movilizarse ante la próxima investidura exigiendo un acuerdo de sus partidos por un gobierno que cumpla con la aplicación de sus demandas. En medio de la división actual, ninguna conquista es posible. Revertir la situación es imprescindible para logar las reivindicaciones en todos los terrenos, tanto en lo social como en el que hace referencia a las demandas soberanistas, y la libertad de presos políticos. En eso estriba la lucha por la democracia en estos días: la consecución de las reivindicaciones con las que se identifica la mayoría solo pueden ser el resultado del posicionamiento y de la movilización política para establecer un acuerdo de gobierno que respete el mandato popular.

  • Aug. 9, 2019, 1:08 p.m.

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