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El Socialismo realmente socialista y Karl Kaustky. Reivindicando el socialismo

El Socialismo realmente socialista y Karl Kaustky. Reivindicando el socialismo

Carlos Martínez es politólogo y socialista del Partido Socialista independiente PSLF 

 

Reivindicar a Kaustky es no solo necesario sino imprescindible. No solo por conocer el pensamiento marxista que analiza, sobre el que hace pedagogía y difunde, también por su obra, que si bien en la época le enfrentaron a Lenin y los leninistas, hoy en día ha demostrado no solo ser profética, sino clarividente.

El que fuera editor de “Die Niue Zeit” la primera revista teórica marxista y en la que escribieron Trostky, Rosa Luxemburgo, Jaures, Otto Bauer o Pablo Iglesias, fue amigo personal de Engels y recibió por voluntad de Marx y Engels el encargo de ser el depositario de su obra y legado. Fue un intelectual y político con un objetivo claro e intachable pero también sometido a una evolución personal precisamente por su inquietud intelectual y la búsqueda de conseguir la mejor articulación posible y más eficiente en la lucha de clases. Coautor del programa de Erfurt en 1891, fue denostado por algunos entre otras cosas por considerarlo el guardián del marxismo ortodoxo lo que le llevó a enfrentarse con Lenin en los papeles, pero también con el reformismo de Berstein tanto por escrito como de palabra y de derrotarlo en un congreso del SPD. Pero lo que nadie con dos dedos de frente puede decir del inquieto Karl es que fuera un renegado y sus acusaciones de revisionismo nada tienen que ver con su fase vital más productiva y comprometida. Porque el marxismo es ciencia que sirve como guía en la lucha por el socialismo y para ello permite analizar con visión de futuro el capitalismo, pero no es un dogma de fe. El problema es cuando algunos teóricos, dirigentes y burócratas del “marxismo” de la tercera internacional, lo convierten en una religión.

El objetivo de este artículo es apoyar el que y como Kaustky puede ayudarnos ahora a recuperar el socialismo y a articular un partido socialista independiente que la clase trabajadora del estado español, necesita en mi opinión de forma imperiosa. Al igual que las clases trabajadoras de Europa y muchos lugares del mundo.

Kaustky se enfrentó a Berstein y el reformismo socialdemócrata con el decido apoyo de Jaures y Pablo iglesias que introdujo sus libros en España, KK se enfrentó a una deriva exclusivamente electoralista y electoral optando por el marxismo ortodoxo, de clase y revolucionario, sin excluir nunca la acción parlamentaria, pero advirtiendo acerca de las trabas que la burguesía siempre pondría a un gobierno progresista y de cambio social surgido de unas elecciones, o sencillamente socialista. La burguesía no tendría nunca empacho en romper el sistema parlamentario liberal, si veía sus privilegios en peligro según Karl Kaustky. Los escritos al respecto de Kaustky se corroboran con el ascenso del fascismo de Mussolini, Hitler, o el golpe de estado de Franco. Todas ellas reacciones antiobreras y antisocialistas apoyadas por la burguesía, pero también en el siglo XX ya muy avanzado con el golpe de estado en Chile contra Allende llegando al  bolsonarismo en Brasil o el Trumpismo en todo el mundo occidental con sus vástagos en Alemania, Francia, Italia o España han contado y cuentan con apoyo de las burguesías y de partidos llamados liberales o conservadores, burgueses. A tiempos diferentes, respuestas aparentemente diferentes, ya sea en forma de globalismo apoyado por sectores oligárquicos llamados progresistas e incluso que usurpan el nombre de socialdemócrata, demócrata, liberal o el trumpismo, de las derechas nacionalistas siendo en ambos casos el enemigo el socialismo obrero.

Acerca del globalismo, el progresismo y “las izquierdas”

El globalismo tiene su máximo exponente en el Partido Demócrata de los EE.UU en sus centros de poder que ahora lidera Biden y también en personajes como Blair, Felipe González, Soros, Mario Draghi, Macron… Y en la práctica, los partidos verdes o en España el PSOE que controla Sánchez, el PP y el gobierno en su conjunto, estando representado el trumpismo por VOX o sectores del PP como el que lidera ya Isabel Díaz Ayuso. Frente a esto, no hay en realidad izquierdas. Las izquierdas pro-gubernamentales o las que gobiernan en Europa en realidad son apéndices del Partido Demócrata de los EE.UU y su ideología neoliberal globalista y sirven a los intereses geoestratégicos del capitalismo anglosajón. Pues bien todas estas fuerzas confluyen en una visión del mundo en la que las clases trabajadoras son sujeto de explotación con derecho a migajas y el mundo tan solo es la OTAN y sus fieles aliados Australia y Japón, es decir al margen del internacionalismo apuestan por el imperialismo que también Kaustky denunció en su tiempo. Es decir socialismo e imperialismo son incompatibles.

Siguiendo, argumentando, Kaustky ya advirtió que las insurrecciones armadas para tomar el poder serían difíciles de producirse y no siempre con éxito, por eso apoyó no una única vía para construir una sociedad socialista, la insurreccional, también apostó y fuerte por la parlamentaria, la electoral, pero no solo, pues sus posiciones no son electoralistas, sino que cree en una convergencia y confluencia de luchas sindicales, de clase y políticas así como en la organización para favorecer la lucha obrera.

 

Cierto que Kaustky en 1909 tiene un proceso de moderación y pasa a tener posiciones más templadas, pero también que nuevamente varía y su posición ante los créditos de guerra de Alemania que el SPD en puertas de la primera Guerra Mundial apoyó, junto a otros compañeros tuvo un enfrentamiento con el aparato del SPD y fue cofundador del USPD ósea Partido Socialdemócrata Independiente que se escinde del oficialismo colaborador con el Imperio germánico, hecho este que los sectores estalinistas niegan u ocultan. Pero sobre todo que en  la socialdemocracia independiente obrera militaron juntos Rosa Luxemburgo y el mismo Kaustky y que los espartaquistas fueron en origen una corriente organizada en el seno del SPD independiente, el USPD.

Lo cierto es que hoy en día las tácticas y estrategias del socialismo independiente están más próximas aun sin ser conscientes en algunos casos del legado Kaustky y del marxismo ortodoxo que del leninismo. La lucha ideológica frente a los corruptores del socialismo es la vía Kaustky en el sentido de apoyarse tanto en la movilización sindical, obrera, en la lucha de clases y en aprovechar las vías electorales al objeto de conseguir poder político para la clase obrera y construir partido obrero. Cierto que hoy el movimiento feminista es muy importante, pero en ese caso Rosa Luxemburgo es magnífica al objeto de suministrar ideas y sobre todo acción e imbricar el feminismo en la lucha de clases, porque la lucha de clases es un hecho, no es una idea, no es una entelequia, no es un deseo y tiene además dos direcciones, es decir clases poseedoras contra clases trabajadoras y clases trabajadoras hoy, todavía en una fase defensiva y de reorganización después de que personas no obreras, sino de cuadros medios y profesionales hayan destruido los partidos obreros y llevado a la insignificancia al socialismo y destruido la independencia de clase.

¿Es posible un socialismo independiente?

Tras el linchamiento de la gran esperanza que significó Jeremy Corbyn y las derrotas de Bernie Sanders a manos del aparato del Partido Demócrata y de los globalistas, parece que las aguas volvían a su cauce, pero Tanto Corbyn como Sanders continúan su lucha y su actividad pública. Personas como Melanchon emergen con nuevas propuestas, Momentum continúa dando la batalla en el seno del Partido Laborista y el laborismo socialista es potente y sobre todo en los propios EEUU surge con fuerza el socialismo independiente sobre todo en los Socialistas demócratas de América, el DSA, que por cierto no pertenece a la Internacional Socialista por su realidad socioliberal y más bien neoliberal y por su apoyo a políticos de derechas y extrema derecha en América Latina entre otras discrepancias.

Por tanto las distintas corrientes y partidos socialistas independientes deberían establecer relaciones internacionales con los numerosos partidos que se reclaman del socialismo, el ecosocialismo, el ecofeminismo radical y la lucha de clases por todo el mundo, no en clave del populismo, el verde o la suma populista, sino en clave socialista. Los populismos surgen contra el socialismo aunque se digan de izquierdas. Por otra parte los vocablos progresista, verde e incluso izquierda, sin más no quieren decir mucho y en realidad forman parte de las izquierdas del sistema y aceptadas por el establhisment e incluso subvencionados por el globalismo. La internacional socialista, la primera y la segunda hasta la primera guerra mundial son un bien ejemplo a seguir y el intento del Laborismo independiente, el USPD o partido socialdemócrata independiente y el Partido Socialista Suizo, junto a escuelas de pensamiento como el austromarxismo son todas ellas experiencias imprescindibles al objeto de construir un socialismo independiente. Pero porqué un socialismo que sea independiente, es decir no vinculado ni a la razón de estado, ni a los bancos, ni a las multinacionales, ni a Soros y sus socios. Los partidos de la mal llamada internacional socialista de nuestros días, no son independientes, están sometidos al Partido Demócrata USA y a Biden como antes a Clinton, a los intereses de las grandes energéticas o a los bancos. Por cierto, los partidos socialistas independientes no se vincularon al Komintern ni al estalinismo, de hecho cuando Luxemburgo junto a otros funda el KPD sus diferencias incluso con Lenin están muy estudiadas y comprobadas, es decir los últimos meses de vida de Rosa Luxemburgo no pueden ser manipulados, ni negada sus diferencias profundas con el aparato bolchevique.

Por tanto, lo único que hace falta es por un lado dejar de creer en que el socioliberalismo tiene regeneración, que no la tiene ya, ser capaces cómo Kaustky tener la valentía de romper con un aparato que apoya la guerra (esto nos debe sonar) y avanzar hacia la construcción del partido obrero. Por cierto el USPD llegó a tener al menos los mismos votos que el SPD siendo el nazismo el que acabó con esta experiencia.

Este artículo, es por supuesto de debate y sin pelos en la lengua me mojo y señalo una vía en mi opinión humilde, pero combativa que puede señalar un camino, eso sí, consciente de que mañana es tarde. Consciente igualmente de la necesidad de unir feminismo y ecosocialismo y captar la evolución socialista pero no la negacionista, sino la de que la lucha de clases existe y el mundo está cada día que pasa más en peligro y el género humano cada día sufre más por eso socialismo o barbarie.    

  • Aug. 10, 2022, 5:33 p.m.

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