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Abajo las caretas

Abajo las caretas

Carlos Martinez es politólogo y secretario general del PSlF, consejo científico de Attac

 

La operación a tres bandas que la derecha está impulsando bajo la batuta de Aznar y en clara conexión con los centros de pensamiento conservadores de los EE.UU, en la clave del “trupismo” y un presunto nacionalismo, no es sino en realidad una operación internacional al objeto de beneficiar a los grandes sectores del capitalismo especulativo y la guerra comercial mundial contra China. No estamos sino ante una campaña internacional politica de sectores que desean dominar un mundo en crisis capitalista cada vez más continuada y que necesita para recuperase controlar a las personas, rebajar los costes sociales y derechos laborales y de esta forma obtener más beneficios.

Capitalismo cruel del siglo XXI que no necesita de artificios democráticos, ni ya del Pacto Social. Un capitalismo de plataformas digitales que no necesita empleados sino de “colaboradores” sin derechos. Todo beneficio. Que además ha conseguido un cambio cultural e idiotizado a amplias capas y sectores de su mundo. Crea el desorden, la inseguridad, la maldad y luego llegaran los salvadores, ellos. Hitler hablaba del partido obrero y de la justicia social y luego se descubrió que no era sino un ariete de las grandes familias capitalistas al objeto de mediante el odio y la guerra multiplicar sus beneficios y frenar a la clase obrera y sus movimientos reivindicativos al igual que Mussolini que acabó creando una corte aristocrática de reparto de intereses y privilegios para las grandes familias ricas. Todo era mentira. Pero las derechas moderadas no se opusieron al avance del fascismo, pues lo necesitaban. Las clases medias empobrecidas fueron su principal ejército.

No es ahora la situación que vivimos, pero se pueden extraer muchas enseñanzas.

Ahora bien, la primera de todas es que tras el Pacto Social de los años 60 y 70 del siglo XX en Europa y la bonanza económica creada gracias a muchas otras pobrezas en el mundo, ahora reventado todo y con crisis de crecimiento y de “competitividad” en el capitalismo occidental, las políticas de austeridad implementadas por una Unión Europea puramente mercantil y vendida exclusivamente a los intereses de multinacionales y banca privada al objeto de pagar su crisis, la desesperanza y desilusión generada tan solo permite avanzar a los mensajes de miedo y de búsqueda de enemigos más pobres todavía al objeto de no perder nuestras migajas de nuevos ricos. La UE que existe no tiene absolutamente nada que ver con la unión europea socialista que propugnara Rodolfo LLopis, el secretario general del PSOE defenestrado por Felipe González por ser republicano y marxista o los estados socialistas europeos que defiende Jeremy Corbyn. Nada que ver, pues no es un proyecto socialista democrático, ni siquiera democrático sino de mercado y en defensa de los mercados.

Es responsable del auge de la extrema derecha, una izquierda que ha renunciado a serlo. Una izquierda timorata sin ningún sueño que ofrecer. El auge de VOX por ejemplo es también responsabilidad de la políticas de austeridad de la UE al igual que el Frente Nacional francés o la Liga Norte italiana, pero también de las izquierdas institucionales-todas ellas, nuevas o más antiguas- fruto de su acomodo y sus cesiones a los mercados y la falta de pedagogía y de trasmisión de principios, principios que sobre todo y en caso de defenderlos son liberales. El liberalismo nunca ha hecho soñar a los pobres y las doblemente explotadas, además en muchas ocasiones no es liberalismo, sino neoliberalismo. Por tanto las clases populares carentes de las ansias por una sociedad diferente, con reparto de la riqueza y justicia, siempre en libertad y con libertad no van a movilizarse por lo que hay ya, la prueba más palpable son los chalecos amarillos franceses, movilizados en solitario ante la ausencia escandalosa de las izquierdas. Pues la defensa de una sociedad injusta, que no es mejor que otra también injusta es decir la que vivimos, ustedes perdonen, pero no motiva a nadie harto de ver como los ricos cada vez son más ricos y ellos no llegan ni a la última semana del mes, en el mejor de los casos.

Por eso es imprescindible construir una izquierda socialista, que no liberal. Democrática, eso sí y hacer nuestra la causa democrática, pero con posibilidad de avanzar hacia el socialismo.    

  • Jan. 2, 2019, 7:29 p.m.

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