Partido Socialista Libre Federación

Razón política o razón de estado. La corte de los cuatro reyes

  Ildefonso Gomez Presidente del Partido Socialista Libre Federación

Es preciso salir del pozo negro del régimen en el que han caído las formaciones políticas clientelares, extendiéndose- con ello- una situación de bloqueo político e institucional. Consideración que la mayoría comparte bajo la forma de oposición a la partidocracia y a la división provocada de la izquierda. 

Hay que recordar que España se instala en el bloqueo político a partir de la quiebra del sistema autonómico con la anulación por el Tribunal Constitucional del estatuto de Cataluña ; reiterándose desde entonces un ciclo que en forma de espiral se repite desde 2015,2016 y 2019.La prensa internacional, a diferencia de la española, se hace eco de esta situación de crisis de dominación poniendo el acento en la crisis de régimen, y no solo en la incapacidad de los partidos para formar gobierno que deviene en última instancia de la crisis del régimen. 

Pedro Sánchez declaraba después de las elecciones generales que “el futuro ha ganado, el pasado ha perdido”, en un acto de puro voluntarismo; ya que los problemas del pasado no solo no se han resuelto, sino que como vemos con el fracaso de su investidura, se han agravado de manera manifiesta. Tratando de ocultar los problemas, estos, lejos de desaparecer se agudizan. Por ello, los militantes de la izquierda, que culpan justamente a los dirigentes de sus partidos del bloqueo y división entre el PSOE y Podemos, están llamados a levantar la vista para que los árboles de los partidos no nos impidan ver el bosque del régimen. 

Las elecciones del 28A fueron erróneamente convocadas de forma anticipada por Sánchez en términos de constitucionalistas contra soberanistas, para no tener que negociar con los partidos catalanes los Presupuestos del Estado y la situación de sus presos e instituciones: obviando con ello que el bloque constitucionalista está formado mayoritariamente por los partidos de derechas, y que se niegan a un acuerdo con el PSOE, y a cualquier cambio democrático. El clientelismo político, es decir, la falta de independencia de los partidos constitucionalistas respecto a la razón de Estado, es el principal obstáculo que les impide a los partidos atenerse a la razón política. A la hora de negociar un programa de gobierno, y un gobierno- en medio de la crisis de dominación que conocemos-los dirigentes del PSOE deben no olvidar a todos los que le dieron el voto en la moción de censura al PP.Y dejar de invocar el apoyo de los partidos de la derecha que solo la envalentona más y más. 

Cuando se habla de programa de gobierno, con gobiernos que no tienen mayoría para gobernar, se está planteando la necesidad de acuerdos entre partidos. Acuerdos que vienen condicionados por el régimen de los cuatro reyes, y por su corte de banqueros y politicastros, que traducen las políticas de la Troika y la OTAN, que como se sabe dictan hasta el 80% de las medidas políticas y económicas que se toman en nuestro país en todos los niveles de la administración. 

Las Cortes elegidas en abril están fragmentadas en tres bloques fundamentales, y ninguno de ellos tiene mayoría para gobernar; lo que en buena lógica exige un acuerdo, entre al menos dos bloques, para logar la mayoría necesaria. A esta situación de estancamiento político el semanario alemán Der Spiegel califica como de “adiós al futuro”. Y es que no hay futuro sin avanzar en el terreno del cambio político en la vía social de las reivindicaciones de los trabajadores, y democrática nacional de los pueblos. El signo de la ingobernabilidad, primero con el PP y ahora con el PSOE, evidencia el callejón sin salida de un régimen, el de los cuatro reyes, que de forma vergonzante esconde el cincuenta aniversario de su poder de origen franquista. Establecido por Franco el 23 de julio de 1969 como prolongación del régimen contrarrevolucionario del 18 de julio de 1936. Lo que cuestiona de arriba abajo el sistema político impuesto, que no es sino el de la impunidad y la corrupción. 

El interés general de la mayoría de la población, formado por los trabajadores y pueblos, ha de ser puesto en primer plano, y ello mediante un acuerdo democrático que no puede admitir el chantaje permanente del régimen de la monarquía, negando el cambio político, económico y social, y las demandas de soberanía popular. La búsqueda de una solución política democrática al bloqueo del régimen no pasa por convocar elecciones generales cada dos por tres sino por establecer el acuerdo necesario que permita dar solución a los principales problemas políticos, económicos y sociales. Y ese acuerdo debe comprometer a los partidos que se reclaman de la izquierda y a las formaciones del nacionalismo democrático.  

  • July 30, 2019, 8:31 a.m.

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