Partido Socialista Libre Federación

el escenario del conflicto politico

Espacioindependiente nº 287, jueves 27 de diciembre, 2018 http://elespacioindependiente.wordpress.com/:f:info.espacio.independiente

 

El escenario del conflicto político:

La guerra de los barones contra la soberanía popular

El movimiento de los chalecos amarillos en Francia venía a exigir, además de aumentos de salarios y pensiones, la derogación del tarifazo de los combustibles por el impuesto “ecológico”, así como la eliminación de otros impuestos y la dimisión del mismo presidente Macrón. Pone de relieve que la grave situación que sufre la mayoría de la población no dejará de tener importantes consecuencias políticas, como en esta ocasión, transformando la movilización social en rebelión política por la soberanía del pueblo. Sin embargo, este movimiento no ha encontrado el punto de apoyo político necesario para provocar un giro en la situación.

La retirada del tarifazo, el aumento del salario mínimo y, sobre todo, la falta de apoyo político es lo que ha contenido el movimiento; pero no hay duda de que el estallido empujará más allá la crisis de dominación; preparando nuevos desarrollos de la lucha de clases. La ola del movimiento de los chalecos amarillos se extiende también en sus formas a otros países. Desde el Eliseo todo parecía en calma, de forma que el Presidente se permitía reivindicar al fascista Pétain en las celebraciones del fin de la Primera Guerra Mundial. Confiaba en que, después de la privatización de la red ferroviaria y la absorción de Alsthom por General Electric, el “diálogo” trucado con las burocracias sindicales garantizaría la permanencia de la paz social contra los derechos de los trabajadores.

Todos los pronósticos de los artífices de la política de ajuste contra los trabajadores acerca de la estabilidad política en el ámbito europeo se han equivocado. La crisis del régimen político francés, alimentada por las imposiciones financieras de la Unión Europea, por el control presupuestario que sufren todos los países endeudados, por las medidas de contracción económica que conlleva el Brexit -y cuyo escenario internacional es el de la guerra económica y comercial agudizada por Trump, de sus maniobras para prolongar las guerras eternas de los USA contra los pueblos del mundo-, es la de un nuevo ciclo político.

Ha sido el mismo Trump el que ha ordenado la paralización parcial de la administración federal, exigiendo con ello la obtención de los fondos necesarios para la construcción del muro en la frontera de México, cuando miles de familias de Centroamérica hacen cola desde hace semanas en Tijuana-San Diego demandando el cumplimiento de su derecho de asilo. Dos niños han fallecido en la operación de secuestro policial de los emigrantes.

El movimiento de los chalecos amarillos no ha tenido extensión en España porque la crisis de dominación política y la movilización popular tiene aquí ya sus propios desarrollos, que combina la lucha de los pueblos del Estado por su soberanía con la resistencia de los trabajadores.

Nada de lo que constituye el centro de los intereses de los trabajadores y de los pueblos de España ha sido mentado en el mensaje de Navidad del Borbón. Ni una palabra acerca de que se deben parar los desahucios y acabar con la precariedad, ni una palabra de que se frenen las políticas de represión contra los dirigentes de proceso democrático catalán que aún están sometidos, después de tanto tiempo, a la cárcel preventiva…

La España del mensaje de Navidad de la Zarzuela, es la del bloqueo de las principales leyes aprobadas por la mayoría que echó a Rajoy del Gobierno y que, sin embargo, mantiene las mismas políticas que la población ha rechazado de las mil formas posibles… El sometimiento de Cataluña, los Presupuestos de miseria y la coalición de derechas en Andalucía son los principales referentes que se combinan y precipitan elevando la crisis política e institucional. Y el Jefe del Estado, rodeado de los privilegios que ha heredado de la estirpe franquista, oculta por sus propios intereses los rasgos fundamentales de las políticas y de las instituciones que impiden la democracia: prohibiendo que los pueblos sean dueños de su gobierno y de sus destinos. ¿Trata por eso reducir la crisis de dominación a un mero problema de convivencia?

En las primarias del PSOE de 2017, Susana Díaz afirmaba: ”Si el PSOE no remonta electoralmente, me marcharé. Lo haré sin hacer ruido sin fracturar el partido”. Ella, que había sido puesta a dedo en el sitio que ocupaba, iba de ganadora; pero perdió las primarias pese a todas sus argucias y maniobras. Después, ha perdido las elecciones en Andalucía, que había adelantado para diferenciarse del gobierno central, y las ha perdido como consecuencia de sus políticas antisociales y antidemocráticas, a lo que contribuye también su oficialismo monárquico, revestido ahora de fobia al catalanismo.

De otro lado, Sánchez oculta a la opinión pública hasta el hecho de haber recibido una propuesta oficial del gobierno catalán en el momento de la reunión del Consejo de Ministros celebrado en Barcelona. Una propuesta de 21 puntos, entre los que se encuentra la desfranquización de España y el ejercicio del derecho de autodeterminación. Por ello, es acusado públicamente por sus barones regionales (de Aragón, Andalucía, Castilla La Mancha, …) de hacer cesiones continuas a los independentistas catalanes; a lo que el Gobierno de Sánchez responde que “Las alianzas las define el presidente. Ningún otro”.

Los dirigentes andaluces del PSOE, que prometían no hace tanto tiempo convertir su tierra en la California de Europa, ya no pueden negar que es una de las regiones con más paro, y de las menos desarrolladas de toda la Unión Europea: es el precio del mantener el latifundio y el señoritismo parasitario, que ellos mismos la colmaron de clientelismo político y corrupción institucional. Susana Díaz ha perdido la mayoría del electorado como la continuadora de todas esas políticas contrarias a las aspiraciones de libertad del pueblo andaluz.

El retroceso electoral y político del PSOE en Andalucía prepara una nueva guerra interna. Los barones del PSOE acusan a Sánchez de llevarles a la ruina; y los ministros, por su parte, dicen que son los dirigentes andaluces los que han fracasado: “Ella solita se ha buscado este resultado, es la soberbia de una candidata que venía de ser derrotada en las primarias de su partido, en la corrupción y en la gestión de asuntos como la sanidad” ... Desde la Ejecutiva del PSOE se ha invitado ya a Susana Díaz a dimitir, y ésta se hace valer presentado de nuevo su candidatura a la presidencia de la Junta cuando es minoritaria.

 Susana Díaz, repite el mismo falso argumento de Rajoy, quien decía que él era el indicado para gobernar por ser el más votado en las elecciones generales. (“Si hubiera perdido, me habría ido; pero es que he ganado las elecciones“, dice ahora Susana Díaz). Argumento que parecía verdad hasta que se sumaron votos y voluntades de diferentes partidos para echar a Rajoy del gobierno; y ahora se suman las derechas en Andalucía para aparcar a Susana Díaz.  La ex presidenta todopoderosa lanza una ofensiva contra la línea de flotación de su propio gobierno estatal, y lo realiza con otros barones de su cuerda política en una ofensiva sin precedentes, exigiendo la inmediata aplicación del 155 de la CE para acabar con el gobierno autonómico en Cataluña y la convocatoria de elecciones generales. El gobierno que se pretende formar en la Junta de Andalucía, hereda una administración organizada de forma clientelar a la que se va a dar la vuelta para beneficio de los nuevos gobernantes, cuya primera medida “social” parece ser la subida de sueldos de los altos cargos.

La batalla de Susana y sus acólitos no es tanto contra las derechas y Vox, como contra Sánchez y su gobierno. Por eso, en el seno del PSOE andaluz ya se preparan las listas de las elecciones europeas y posiblemente de las elecciones generales, rellenado las listas con los restos del gobierno derrotado, cuando aún faltan meses para su convocatoria. Todo acrecienta la crisis de dominación del régimen, debilitando a los partidos que siguen aferrados a la falsa democracia, organizada sobre el secuestro permanente de la voluntad popular.

Un nuevo ciclo electoral, como el abierto en Andalucía, se combina con un movimiento de fondo que demanda la soberanía de los pueblos: el derecho a decidir.

  • Dec. 27, 2018, 2:01 p.m.

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