Partido Socialista Libre Federación

Consulta general sobre Monarquía o República

¿Unidad de los constitucionalistas?

¡Consulta democrática y general sobre Monarquía o República!

Estamos en vísperas de elecciones y, sin que la campaña electoral haya comenzado, hace tiempo que estamos en campaña arrastrados por una crisis política y de dominación muy profunda y por una nueva crisis económica en ciernes. La división y polarización de las fuerzas políticas sobre las principales cuestiones en litigio hace prever un escenario político poselectoral muy incierto. No todo depende del voto sin que ello suponga quitar importancia a los resultados de las generales y de las demás elecciones convocadas. Y ello cuando aparecen y cristalizan al menos tres bloques fundamentales.

El bloque de las derechas, ordenado en torno al continuismo franquista que representa el poder de la Monarquía en primer término, pero directamente vinculado a las políticas de guerra económica y comercial, de rearmamento general y de guerra contra los pueblos del mundo, que personifica Trump y el giro internacional a la derecha y a la dislocación que estas políticas representan. Bloque reaccionario que, gracias a la retirada del voto de la mayoría social, tanto al PSOE como a Unidos-Podemos, acaba de hacerse cargo del gobierno de la Junta de Andalucía.

En segundo lugar, aparece el bloque de las “izquierdas oficiales” que representan en su conjunto el PSOE y Unidos-Podemos. Vienen de provocar la ruptura la mayoría política que permitió ganar el voto de censura al gobierno de la corrupción de Rajoy la constitución del gobierno “bonito” de Pedro Sánchez, que ha resultado un gobierno de aquellos que ya conocemos con González y Zapater: de mucho prometer y de poco hacer en beneficio de sus bases y votantes.

Y un tercer bloque formado por los partidos nacionalistas y partidarios del ejercicio del derecho de autodeterminación, que reagrupa partidos catalanes, vascos y gallegos.

Desde los medios de comunicación, al servicio del Estado y del sistema económico de la minoría, esta campaña está envuelta en la idea general de que gobierne quien gobierne la amenaza involucionista esta cantada. Promueven para ello, y en formas distintas, un acuerdo de todos los partidos constitucionalistas para tratar de poner orden ante una crisis política imparable que carcome los fundamentos del pacto constitucional de la Constitución del 78.

La amenaza que se esgrime es la necesidad de que todos los partidos se sometan al imperio de la ley y a las instituciones del régimen, ya que lo que está en juego es la nación en su conjunto y, si quiebra, los partidos que de ella dependen para mantenerse correrán la misma suerte.

En esta encrucijada política no solo están presentes las contradicciones del agotamiento del régimen político español continuista del franquismo, que con la declaración soberanista del 1º de Octubre de 2017 abrió una crisis política sin precedentes. Además, no se puede desconocer la dislocación que sufren las instituciones de Bruselas y de la Unión Europea y de la misma OTAN que, dominada por los EEUU trata de multiplicar la financiación extra de sus socios y el pago de los gastos de sus bases militares y soldados desplegados a lo largo de todo el mundo. La crisis de la Europa de la UE y del euro se acrecienta con el callejón sin salida que representa el Brexit y la incapacidad de Londres y Bruselas de establecer el mal menor de una salida negociada. Lo que apunta a procesos combinados de quiebra que pueden conducir a la aceleración de la recesión y a la misma disolución de esas instituciones contrarias a los derechos de los trabajadores y de los pueblos.

La unidad de los constitucionalistas, es decir de los partidos partidarios del continuismo franquista de la monarquía, de la impunidad y la austeridad, es una demanda que parte de los banqueros y especuladores, de la Iglesia y el ejército “otanista”, mediante el cual tratan de defender en el terreno político sus privilegios. Téngase en consideración que el valedor del orden constitucional no es sino el Ejército, ya que la Constitución le otorga el cometido de “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

La aplicación del 155, que de facto supone la suspensión de la autonomía catalana (cuando dicha autonomía fue un acuerdo preconstitucional, conocido como el acuerdo de Suarez y Tarradellas que permitió la aprobación de la Constitución), implicaría la auto-voladura de la estructura constitucional tal y como hoy sigue siendo. El acuerdo de unidad nacional entre el PP, el PSOE y Ciudadanos que representó el 155, y que hoy se invoca como única solución por todas las derechas, fue un anticipo de las políticas de represión y judialización que conocemos a través del proceso político que se lleva a cabo en el Tribunal Supremo contra los líderes del proceso constituyente catalán.

Recomponer el frente constitucionalista es lo que se pretende por unos y por otros, incluso por aquellos que tratan de oponerse a la extrema derecha con llamamientos a la unidad con los partidos de la derecha, cuando todo el mundo sabe que existe una lazo orgánico y financiero entre la derecha y la extrema derecha con las cloacas del régimen y de la financiación ilegal, que llega del “trumpismo” controladas por Aznar y sus fundaciones.

Ciudadanos, que era un intento del Ibex 35 de recomponer el centro derecha español ante el posible hundimiento del PP anegado por la corrupción y el clientelismo, se ha convertido, a partir de la crisis de dominación del Estado Cataluña, en forjador del bloque constitucionalista que les recoloca en el “lado correcto de la historia”: “Hoy, decir no a los indultos y sí a la justicia es estar en el lado correcto de la historia”. Personajes como Manuel Vals son las piezas de ese rompecabezas que trata de impedir todo proceso político constituyente que nazca de la movilización popular.

El declive del efecto Podemos y el bloqueo del PSOE y sus luchas internas, de una parte; las amenazas de VOX y las corruptelas que no paran del aparato aznarista del PP, de otra, deberían favorecer las perspectivas de Ciudadanos, si no fuera por su incapacidad política para recomponer el bloque constitucionalista sobre reformas que la sociedad demanda. La diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, analiza la relación entre crisis de dominación política y las propuestas de recomposición constitucionalista en la forma siguiente: “Se trata de una consecuencia de la máxima gravedad porque hace tambalear el armazón sobre el que se ha construido cuatro décadas de democracia y prosperidad”.

Hemos de ser capaces de distinguir entre las reverencias oficiales e interesadas de los partidos clientelares al compromiso constitucional -que conoceremos hasta el último día de vigencia del régimen- con los movimientos a los que están obligados a realizar para no quedar fuera de juego. Por eso, de forma extrema conoceremos en esta campaña dos mensajes distintos: de una parte, el de los telediarios y, de otra, los que se dejan caer por cada fuerza política ante la evidencia y necesidad de mover ficha.

La lucha por la democracia y las reivindicaciones sociales, por el derecho de los pueblos a decidir sobre sus destinos, sigue viva y latente en las calles y en las plazas, como hemos comprobado con la movilización del día 16 en Madrid por la libertad de los presos políticos y la República. En consecuencia, la demanda principal a las Cortes que salgan de las generales de una consulta sobre Monarquía o República seguirá al centro de las propuestas para resolver en positivo la crisis política y de dominación.

  • March 22, 2019, 8:38 p.m.

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