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El conflicto sahariano Se extiende la movilización social contra la carestía de los combustibles y

Espacioindependiente nº 451, jueves 24 de marzo, 2022

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El conflicto sahariano

Se extiende la movilización social contra la carestía de los combustibles y de la vida...

 

La Transición de la dictadura a la monarquía es un capítulo aún por escribir de forma definitiva desde el punto de vista de los explotados y oprimidos. El secreto oficial del régimen sobre las principales cuestiones   de Estado aún perdura, como se pone de relieve en la ocultación que se practica por todos los gobiernos, sean del color que sean, de todo lo relativo a la Memoria Histórica y a los crímenes del franquismo; crímenes que tienen su prolongación más allá de nuestras fronteras en la represión en las colonias africanas, tanto de Guinea Ecuatorial, como del Sahara Occidental.

Ahora, el presidente del gobierno de la monarquía ha acabado de descubrir sus cartas contra el pueblo saharaui a favor de los intereses de la multimillonaria monarquía alauita, aliada internacional de la corona española, por la sujeción de ambas a los planes del imperio norteamericano. Es el momento de conocer un relato resumido de los acontecimientos que llevaron a la traición del Estado español al pueblo saharaui hace ahora 46 años, y que ahora se reproducen y es necesario conocer en sus elementos esenciales.

La dictadura y el propio dictador daban sus últimas bocanadas, cuando en 1975 Juan Carlos de Borbón, en su papel de heredero de Franco y Jefe de Estado en funciones, tomaba la decisión de viajar oficialmente al Sahara, coincidiendo con el momento en el que se preparaba la Marcha Verde marroquí. Con su decisión trató de justificar una operación a tres bandas: con Marruecos, pero sobre todo con los EEUU, a quien debía expresar que estaba a su entero servicio político. Al respecto manifestó en el mismo Consejo de Ministros: “Franco se encuentra a dos pasos de la muerte y yo soy el heredero en funciones. Por tanto, voy a ir a El Aiún para explicar al gobernador del Sahara y a sus hombres lo que debemos hacer y cómo lo vamos a hacer. Vamos a retirarnos del Sáhara, pero en buen orden y con dignidad. No porque hayamos sido vencidos, sino porque el ejército no puede disparar contra una muchedumbre de mujeres y niños desarmados”.

Según se desprende de las denuncias realizadas por los jefes y oficiales españoles y corroborado posteriormente por los mismos papeles de la CIA de los EEUU, Juan Carlos y Hassan II pactaron entonces, en secreto, la ocupación militar de Marruecos del Sáhara para explotarlo al alimón.

Así se cocinó por parte del jefe del Estado del régimen la traición al pueblo saharaui, maniobra que los mismos altos oficiales del Ejército español denunciaron. Esta situación se pactó al poco tiempo en una conferencia tripartita de Marruecos, Mauritania y España, en los llamados Acuerdos de Madrid. Acuerdos por los que entregaba definitivamente la posesión ilegal del Sahara a Marruecos y Mauritania, tratando de legalizar, de esta forma, la ocupación de hecho.

 La guerra entre Marruecos y la República Saharaui se prolongó a partir de la ocupación durante muchos años, mientras las multinacionales de las principales potencias explotaban los recursos saharauis, con los monarcas marroquíes y españoles como comisionistas de las operaciones económicas basadas en la ocupación militar.

Sentencias de tribunales internacionales se han encargado de subrayar que el territorio del Sahara es del pueblo que lo ocupa y no de Marruecos, negando la posibilidad de que la potencia ocupante disponga a su antojo de los bienes mineros y pesqueros de la región.

La Asamblea General de Naciones Unidas no dudó en denunciar el carácter ilegal de los Acuerdos de Madrid, contrarios al mandato de la ONU, que hace responsable al Estado español de la ejecución del proceso efectivo de descolonización mediante la convocatoria de un referéndum de autodeterminación.

En reciente carta personal de Pedro Sánchez al rey de Marruecos, se ensuciaba aún más la situación, manifestando éste que el gobierno español es partidario de que el Sahara Occidental se convierta en una autonomía del Estado marroquí: “España considera la propuesta de autonomía marroquí para el Sahara Occidental como la base más seria, creíble y realista para la resolución de la disputa”; ocultando su obligación democrática internacional de convocar un referéndum.

Para Sánchez, quien se excede en sus competencias actuando de forma bonapartista, como si el Estado fueran solo él y Felipe VI, la guerra que ahora se sucede en el Sahara es una simple “disputa”. ¿Una guerra entre africanos es una disputa? Caracterización que, sin embargo, Sánchez no tiene en cuenta cuando la guerra se desarrolla en Europa.

 En oposición a esta claudicación antidemocrática de Sánchez, se ha expresado en el interior del PSOE la corriente Izquierda Socialista, en defensa de las resoluciones de los diferentes congresos del PSOE, que siempre han exigido una solución democrática al conflicto. Diciendo al respecto que un documento interno de la dirección del PSOE venía recientemente a justificar la traición, señalando que España debe “inaugurar nuevas relaciones sólidas y estables con un país vecino y un socio estratégico como es Marruecos; son indispensables para integrar territorios, incluido Ceuta y Melilla, en la soberanía de España y por la estabilidad, la seguridad y la prosperidad de los dos países”. Los autores del texto juegan a la confusión, pero se comprende que están promoviendo abiertamente un trueque: la entrega definitiva del Sahara a Marruecos, para que éste no exija la descolonización de Ceuta y Melilla. Trueque burdo, que viola los derechos saharauis y la resolución 2602 de la ONU para la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental.

Once partidos españoles con representación parlamentaria han exigido la comparecencia inmediata en el Congreso de Pedro Sánchez, en apoyo de las resoluciones del Derecho Internacional frente a los planes de la Monarquía marroquí, de una parte, y de la española, por otra; ambas dirigidas por los planes de EEUU y sus alianzas imperialistas en el Mediterráneo y norte de África. Planes imperialistas para la región que parecen coincidir con los de la ocupación del ejército francés, entre otros, de numerosos países africanos para continuar con el saqueo económico.

El pronunciamiento de Sánchez supone una claudicación ante las amenazas de la monarquía alauita; y ello sin haber consultado con el parlamento, ni con su gobierno, y aún menos con su propio partido. El bonaparte Sánchez ya no cuenta con nadie, él solo cumple las órdenes de sus señores. ¡Las Cortes Generales deben desautorizar a Sánchez y sus planes imperialistas!

La carestía de las principales energías, ha desarrollado desde hace meses un proceso inflacionista que alcanza a la mayoría de los productos de consumo, y que, de una parte, está enriqueciendo a las grandes empresas (oligopolios) del sector y, de otra, empobreciendo a los trabajadores y sectores populares que no pueden soportar la carestía. Esta situación ha reventado con la huelga de transportistas, que ha paralizado esta semana sectores como la pesca, la ganadería, la agricultura ... Hasta los sindicatos oficiales se han visto obligados a llamar a los trabajadores a las manifestaciones contra la subida de los precios de la energía, introduciendo un falso debate, que no es otro que el de manifestar que no se pueden rebajar los impuestos porque supondría “rebajar la capacidad del Estado para redistribuir la riqueza y aumentar los beneficios de las empresas”. El Estado no es un ente neutro e imparcial en los conflictos entre las clases; el Estado de la monarquía es el régimen de los grandes propietarios, de los bancos y multinacionales contra los sectores obreros y populares, que favorece la corrupción, el clientelismo y la desigualdad social.

Con la huelga de transportistas se ha producido la extensión movilización social que exige soluciones inmediatas a los problemas, y ello implica una negociación a la que el Gobierno de Sánchez se niega. El mundo oficial de la Corte no puede admitir que la realidad de la lucha de clases pueda poner en ridículo sus planes; de manera que la realidad de las relaciones contradictorias entre las clases sociales se impone a las políticas del gobierno de coalición, que está plenamente sometido a los mandatos de la Unión Europea y de la OTAN; políticas que arruinan a los trabajadores, privatizan las pensiones y dejan a la juventud sin futuro.

Treinta días de guerra en Ucrania exigen una solución política. Los que hacen sus negocios con las guerras, con las subidas de precios de los principales suministros y con la esclavitud de los pueblos deben ser derrotados.

  • March 24, 2022, 12:15 p.m.

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