Partido Socialista Libre Federación

Por una política independiente contra la guerra

Espacioindependiente nº 453, jueves 7 de abril, 2022

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"Al mismo tiempo, Pedro Sánchez, quien demuestra con sus palabras y sus actos no ser sino un vasallo más de la OTAN y de los EEUU, prepara viaje Rabat para tratar de cerrar el círculo de la traición histórica al pueblo marroquí, poniéndose a los pies del rey de Marruecos".

 

Por una política independiente contra la guerra.

Crímenes de guerra en Ucrania: manipulación de la histórica destrucción de Guernica

 

La propaganda de guerra prolonga los crímenes de guerra que se está cometiendo en Ucrania. A ojos del mundo entero se muestran las fosas de la muerte violenta de miles de personas y las imágenes terroríficas de ciudades arrasadas, con millones de refugiados escapando de sus fronteras; y eso que sólo se permite la salida de mujeres, niños y ancianos. Una diáspora que, en esta cuantía, no se conocía desde la Segunda Guerra Mundial.

Para la OTAN y sus voceros no es otra cosa que la batalla de la “democracia contra el autoritarismo”, mientras que para los que hablan en nombre de Rusia se trata de la “desnazificación” de un territorio convertido en una amenaza para su seguridad nacional antinuclear, que ha venido conociendo una guerra de destrucción continuada desde hace muchos años. Todas las políticas de las grandes potencias muestran sus contenidos más execrables contra la humanidad, ante la complicidad de los organismos internacionales constituidos para establecer las condiciones de la paz y la seguridad.

La guerra imperialista tiene también sus leyes, pero para las grandes potencias, cuando las leyes les afectan hacen como si el derecho internacional y los antecedentes de los juicios contra crímenes de guerra y de lesa humanidad no existiesen. En todas partes se interpreta que, como consecuencia de la aplicación de las leyes de la guerra, la población civil y las ciudades no pueden ser objetivos de guerra. Entonces ¿quién o quiénes están cometiendo crímenes de guerra continuados en Ucrania y no solo en este país, sino y también en otros muchos países del mundo?

Los españoles somos expertos en haber padecido crímenes de guerra, y de la prolongación sine die de los mismos a través de la impunidad de Estado, que se niega a reconocerlos y en consecuencia a juzgarlos; haciendo de la impunidad la base política y constitucional de la “reconciliación nacional” como razón de Estado.

La guerra de Ucrania es el escenario del enfrentamiento entre la OTAN y Putin, a la que nos hemos opuesto desde el primer día con la exigencia de ¡Alto a la guerra! ¡Retirada de las tropas rusas y de la OTAN! ¡OTAN no, bases fuera! Abogamos por una política independiente de trabajadores y pueblos del mundo contra la guerra, por la organización de una Conferencia Internacional a ese respecto.

 Las poblaciones masacradas de Bucha, Járkov o Mariúpol … en Ucrania nos traen a la memoria la destrucción de Guernica, o los bombardeos fascistas de las ciudades republicanas españolas asediadas en la guerra. Y ello en medio de la complicidad de las grandes potencias y de sus planes de no intervención en la guerra española. “No intervención”, que, sin embargo, permitía la presencia e intervención de los ejércitos nazis y fascistas, como aliados imprescindibles de Franco. De ello aprendimos que la justicia internacional, bajo el dominio de las grandes potencias capitalistas e imperialistas y de los EEUU en particular como primera gran potencia, no es sino la justicia de los vencedores, pero no es la justicia de las víctimas y, por extensión, la justicia de los explotados y oprimidos. En la lucha por la justicia también prima la independencia de clase.

Los crímenes cometidos en la Segunda Guerra Mundial fueron juzgados en interés de las potencias vencedoras. En las guerras que desde entonces se han sucedido, desde Corea al Yemen, pasando por la guerra y destrucción de Irak, Libia, Siria …, se puede decir sin riego a equivocarse que los crímenes contra la humanidad cometidos por las grandes potencias del mundo gozan hasta hoy de la más absoluta impunidad.

Nuestro punto de vista no puede ser, en relación con los crímenes de guerra y lesa humanidad, el punto de vista de la impunidad que para ellas exigen la justicia de las grandes potencias, impunidad que combatimos en el caso de España. Los partidarios de la impunidad establecen dos varas de medir, lo que destruye toda pretensión de justicia internacional, estableciendo de forma sistemática la aplicación unilateral del derecho.

Las acusaciones de crímenes de guerra cometidos por unos y otros en la guerra de Ucrania deben ser investigadas y juzgadas por Naciones Unidas, estableciendo para ello de forma específica un tribunal internacional. La propaganda de guerra debe ser desmontada por la acción política independiente de los trabajadores y pueblos en lucha contra la guerra, tanto en la acción nacional como internacional.

La amplia difusión de la masacre contra la población civil en la pequeña localidad de Bucha, próxima a Kiev, de la que el gobierno ucraniano acusa al ejército ruso en su retirada de la zona, se contradice con la versión rusa de que “todo es un montaje de las autoridades de Kiev”. La fosa común que todos hemos visto por televisión, situada en la parte trasera de la iglesia de San Andrés, nos muestra imágenes similares al plano que se repite cuando se realiza la apertura y descubrimiento -allí donde se han podido descubrir- de las fosas de los asesinados en España por las tropas de Franco. Tantos años después, la mayoría de ellas están aún por ser descubiertas, y no se ha realizado investigación alguna, y la justicia se niega a actuar por decisión de los diferentes gobiernos que, para más inri, tienen el descaro de reclamarse de la democracia y la justicia. La impunidad es una losa internacional contra los pueblos del mundo.

Se sospecha que lo de la fosa de Bucha puede haberse multiplicado en otras muchas localidades. Una comisión de investigación debe constituirse de forma inmediata para establecer la verdad de los hechos que se discuten con versiones contradictorias. Y ello debe extenderse a otras masacres cometidas en otras localidades de las que también se han conocido versiones contradictorias.

El presidente de los EEUU, que relanza a las multinacionales del complejo militar e industrial y a las multinacionales de la energía a recuperar el dominio pleno del mercado a través de la OTAN, no duda en multiplicar las sanciones para tratar de aislar a la economía rusa en un verdadero corralito financiero. El asesor de Seguridad Nacional del gobierno norteamericano lo expone con claridad: “Estamos en coordinación con nuestros aliados y socios sobre qué parámetros exactos tendrán para sí: esta semana se anunciarán elementos adicionales de presión económica”. Medidas de presión económica y financiera, destinadas todas ellas a echar leña al fuego de la guerra.

El negocio de guerra no deja de multiplicar sus ganancias. Las industrias de armamentos trabajan ya a destajo, a contra reloj, para acelerar el envío de armas a Ucrania, de las que ya se han comprometido cerca de 2.000 millones de dólares.

Sin embargo, los mandatarios de los EEUU no dicen nada de la acusación documentada presentada por el embajador ruso en las Naciones Unidas, en la que se denuncia que la guerra química y bacteriológica de los norteamericanos les ha llevado a programar todo tipo de pandemias, entre las que se encontraría el origen de la misma pandemia de coronavirus que ha paralizado buena parte de la actividad económica internacional y provocado muchos millones de muertos y enfermos crónicos. Acusación que exige que se investigue en defensa de la dignidad y seguridad de toda la humanidad.

Biden, cuyos intereses familiares están relacionados con el negocio de multinacionales de gas y con las empresas privadas encargadas por el Departamento de Estado Norteamericano de la guerra química y bacteriológica, venía a decir recientemente en un acto oficial en Washington: “A mí me criticaron por llamar a Putin criminal de guerra; lo sucedido en Bucha confirma que es un criminal de guerra”, confiando en que los crímenes cometidos por Putin en Ucrania puedan “ventilarse en un tribunal de guerra”. ¿En qué tribunal entiende Biden que deben juzgarse sus guerras, sus supuestas pandemias programadas y sus negocios familiares?

En la reciente intervención telemática de Zelenski, presidente de Ucrania, en sesión plenaria de las Cortes Generales -tal y como ha hecho en sesiones preparadas a tal efecto en otras cámaras y parlamentos del mundo, que comenzó por los EEUU-, en vez de reclamar el alto el fuego y la paz, lo que viene a reclamar es más guerra, más sanciones contra la economía rusa y sobre todo chantajea a los representantes electos de los ciudadanos en occidente reclamado más armas, más misiles para “acabar de ganar esta guerra”, manipulando, de paso, el significado y obviando las responsabilidades de la histórica destrucción de Guernica.

Al mismo tiempo, Pedro Sánchez, quien demuestra con sus palabras y sus actos no ser sino un vasallo más de la OTAN y de los EEUU, prepara viaje Rabat para tratar de cerrar el círculo de la traición histórica al pueblo marroquí, poniéndose a los pies del rey de Marruecos.

  • April 8, 2022, 9:01 a.m.

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