Partido Socialista Libre Federación

Por una conferencia internacional de paz

Espacioindependiente nº 448, jueves 3 de marzo, 2022

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Por una Conferencia Internacional contra la Guerra

 

La decisión del presidente del Gobierno español de enviar “material ofensivo a la resistencia ucraniana”, acompañada de su propuesta a las organizaciones internacionales del capital financiero de que se “incluya a Rusia dentro de la lista de paraísos fiscales del mundo”, suponen un paso muy grave en la política de guerra del gobierno, que no hace sino echar combustible a la hoguera de la guerra desatada en Ucrania por el acoso económico y militar de los EEUU.

Ante el Congreso de los Diputados, Sánchez ha declarado: “Nos enfrentamos de nuevo a una crisis brutal para reforzar nuestra unión; Europa ha decidido fortalecer el frente común”. Sánchez sabe que ninguna de las medidas económicas, políticas y de estrategia militar tomadas tanto por la Unión Europea como por el Gobierno español responden a la necesidad de medidas de paz. Muy al contrario, el Gobierno español marcha como vasallo detrás del mandato de la OTAN, instrumento de los EEUU, para así defender en exclusiva los intereses de sus grandes consorcios empresariales, y en particular promover los intereses especulativos de la tremenda industria militar y de guerra. Contribuye también a someter a las instituciones de la Unión Europea a dichos planes de dominación económica y militar de los EEUU y sus aliados en el mundo entero.

El intento de impedir que las grandes empresas rusas compitan en el mercado europeo del gas, del petróleo y de los combustibles en general, ha conducido a una ofensiva económica y militar que ha desatado la guerra: la guerra económica de la principal potencia imperialista es la que ha desatado la guerra que hoy se reduce a Ucrania, pero que amenaza con extenderse por Europa y el mundo entero. El capitalismo mundial está dispuesto a provocar una nueva catástrofe mundial para preservar la propiedad privada de los grandes medios de producción y cambio.

Sánchez trata de confundir con sus palabras y decisiones a todos cuantos se oponen a la guerra imperialista, declarando que “tenemos muy reciente el “no a la guerra”, pero no nos equivoquemos: el no a la guerra de Iraq es hoy el no a la guerra de Putin”. Como si el “no a la guerra” se pudiera traducir en “sí a la guerra”, para que los EEUU puedan disfrutar del monopolio de la venta de hidrocarburos y armas a Europa.

Las políticas de guerra de los grandes capitalistas son las responsables de la invasión rusa de Ucrania, ejecutada por el gobierno de Putin, gobierno al servicio de los oligarcas que han usurpado la propiedad social para privatizar en su único beneficio las grandes empresas y recursos económicos de su país, situación que es muy similar a lo sucedido en Ucrania y en otros países del este de Europa. Ambos países, Rusia y Ucrania, provienen del proceso de destrucción y desintegración económica y territorial de la extinta Unión Soviética. Y los EEUU han decido atacar la economía de estos países para hacerse con el control de los principales suministros en Europa.

La paralización del oleoducto Nord Stream 2, que permitiría el envío de gas desde Rusia a Alemania, sin pasar por Ucrania, ha sido determinante para la ofensiva desatada por la OTAN ante las fronteras rusas y para la misma determinación rusa de intervenir militarmente en Ucrania.

No tenemos por menos que unirnos a quienes desde el movimiento obrero y democrático internacional se oponen a la guerra imperialista, contra la OTAN y sus planes de destrucción económica y regresión social, en solidaridad con los pueblos de Ucrania y Rusia, por una solución negociada que permita la paz y libre determinación de los pueblos y la recuperación de las conquistas sociales destruidas.

La OTAN, y sus diferentes coaliciones continentales, son el instrumento de los EEUU para dominar el mundo, y es esa alianza político-militar imperialista la que está en primer lugar al frente de los planes de guerra. Organización que tiene sus orígenes en la decisión de Winston Churchill, en 1945, de encargar a los jefes del ejército británico la puesta en marcha de un plan internacional para invadir y someter a la URSS, planes que concretaban las propuestas capitalistas de una Tercera Guerra Mundial para liquidar las conquistas socialistas del planeta. Esa invitación fue recogida y hecha suya por los EEUU, que era la verdadera potencia imperialista y salía vencedora de la Segunda Guerra Mundial d ando lugar a todo un periodo que conocemos como “Guerra Fría”. En 1948 se firma un primer Tratado en Bruselas que, con el Reino Unido, Francia, Bélgica y Países Bajos y Luxemburgo, constituye el primer embrión de la OTAN. En 1949 se ampliaría en número de miembros del Tratado de Bruselas, con la presencia dominante de los EEUU, lo que el gobierno norteamericano justificó en el marco de las medidas necesarias para “defender a los pueblos libres de las amenazas para el capitalismo de Estados Unidos”. Esta Alianza político y militar, en lo que a España se refiere, protegió el régimen franquista desde 1953, a través de los acuerdos bilaterales entre los EEUU y Franco, que dieron lugar a la implantación de diversas bases militares conjuntas en nuestro suelo. Dirigió al régimen franquista a un largo proceso de reformas políticas e institucionales de fachada, que integró primero la dictadura en el ámbito de las instituciones internacionales de Occidente, y que más tarde monitorizó el proceso llamado de Transición: desde la dictadura al régimen de la monarquía.

La OTAN se estableció, desde entonces, como instrumento político y militar de las principales potencias capitalistas e imperialistas del mundo contra las demandas y aspiraciones de trabajadores y pueblos. Alianza que no ha dejado de extenderse fomentando todo tipo de planes de agresión y guerra, incentivando la masiva producción de armas para impulso, en particular, de la economía norteamericana. De forma, que la Alianza capitalista engloba en la actualidad, con distintos tratados, a unos 70 países del mundo, que de una u otra forma están sometidos al dictado político y económico de los intereses USA, por encima de sus propios intereses.

En España, la presencia militar norteamericana y los planes de la OTAN son ley para los gobiernos, sean éstos del color que sean. Por eso, el grito de ¡OTAN no, bases fuera! concita la adhesión del mayor número de organizaciones y militantes que componen el movimiento contra la guerra.

Este mismo año, el Gobierno español se encarga de preparar la Cumbre de la OTAN en Madrid, y al mismo tiempo pretende la renovación del Convenio de Cooperación para la Defensa entre los EEUU y el Reino de España, por el que se busca mantener las bases militares, que acumulan todo tipo de ingenios nucleares y unidades militares de intervención contra los pueblos.

La herencia franquista nos impuso las bases y más tarde la OTAN, con todo tipo de engaños y fraudes, que en su conjunto pretende preservar ahora, por decisión expresa del gobierno de coalición, el dictado de los planes imperialistas de acoso y guerra a los pueblos del mundo, y que destruye de arriba a abajo la soberanía de los pueblos y trabajadores de España.

La Cumbre de la OTAN, que se pretende celebrar en Madrid el próximo mes de mayo 2022, viene a desarrollar la política de militarización y guerra, con la extensión del armamento nuclear mediante misiles auto transportados. Gastos extraordinarios que no pueden sino poner en peligro derechos y conquistas sociales:  la sanidad, la educación y, en general, todas las reivindicaciones y derechos democráticos. Todo, para reorganizar bajo la amenaza militar la hegemonía internacional de los EEUU y del capitalismo en su fase imperialista actual.

Treinta años después de la caída de la URSS, la crisis del capitalismo mundial y las contradicciones de los EEUU como gendarme imperialista mundial, les lleva a organizar el enfrentamiento contra China y Rusia. Ni los EEUU, ni sus aliados, pueden presentarse como garantes de la libertad y la democracia en el mundo, sino como provocadores de un conflicto mundial.

Por ello, las expresiones democráticas y antimperialistas de la población relativas a la demanda de ruptura con la OTAN y desmantelamiento de las bases norteamericanas, no pueden sino ser el sustento de toda una política que exprese de forma concreta el rechazo al militarismo y a la guerra que ha comenzado en Ucrania. La respuesta organizada desde el movimiento obrero y democrático a esta amenaza mundial ha de superar el límite de las fronteras nacionales hasta alcanzar una necesaria acción internacional, que establezca relaciones de cooperación con todas las organizaciones que rechacen la guerra imperialista. Lo cual implica un reagrupamiento de fuerzas a todos los niveles. El deterioro de todas las relaciones internacionales es una señal inequívoca de que el capitalismo está preparado para ejecutar una nueva catástrofe mundial.

Por ello, con la bandera de la lucha contra la guerra imperialista y sus fatales consecuencias para los trabajadores y pueblos del mundo, para toda la humanidad, hay que trabajar para reorganizar a todas las fuerzas sindicales y políticas, todos los militantes y corrientes en el grito común de ¡Alto a la guerra!

De donde se deduce la necesidad de preparar y convocar en los próximos meses una CONFERENCIA INTERNACIONAL CONTRA LA GUERRA.

  • March 3, 2022, 2:10 p.m.

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