Partido Socialista Libre Federación

Ley agridulce de de la infancia

Ley agriduce de de la infancia

Irune Costumero

feminista vasca y activista contra el falso sintoma de alienación parental

Abril, sin duda, ha sido un mes histórico en lo que se refiere a la protección de la Infancia. El pasado día 14 de abril de 2021 el Congreso de los Diputados daba luz verde a ciertas modificaciones del proyecto de Ley Orgánica a la Infancia y la adolescencia frente a la violencia que, si bien es cierto, muchas mujeres, niños y niñas esperábamos como agua de mayo, no nos han satisfecho como debiere. Las que hemos leído dichas modificaciones hemos podido observar que se emplea la palabra proteger con demasiada ligereza, ya que proteger es un término que según la RAE significa “amparar, favorecer, defender a alguien o algo”. Nada más lejos de la realidad al dar a los Servicios Sociales la condición de agentes de la autoridad.

Las personas expertas afirman que dotar de amplios poderes al funcionariado puede causar impunidad e indefensión a madres y que facilita la introducción del Síndrome de Alienación Parental o marental como es el caso de la madre coraje vizcaína Irune Costumero, una servidora, que en agosto de 2017 la Diputación Foral de Bizkaia me arrancó a mi hija de 5 años con más de 10 miembros, policía uniformada incluida. Ambas llevamos casi 4 años separadas a pesar de que la Relatora contra la violencia hacia la mujer de la ONU pidió el pasado septiembre explicaciones al Gobierno Español por la utilización del Inexistente Síndrome de Alienación Parental en mi caso. La respuesta irrisoria y llena de evasivas y de leyes no aplicables en mi caso demuestra la falta de perspectiva de género que caracteriza al Gobierno español. Alguien con un mínimo de criterio se preguntaría: si en mi caso, Irune Costumero, me arrancaron con total impunidad a mi hija, puenteando al juez que es la máxima autoridad, ¿qué no harán a partir de ahora los Servicios Sociales que según la Ley de Infancia tienen condición de agentes de la autoridad? Pero no todo son piedras en el camino y hay que felicitar a todas las personas que han hecho posible dichos cambios porque según el artículo 10 bis en el apartado 3 dice lo siguiente: “los poderes públicos tomarán las medidas necesarias para impedir que planteamientos teóricos o criterios sin aval científico que presuman interferencia o manipulación adulta, como el llamado síndrome de alienación parental, puedan ser tomados en consideración”.

Gran satisfacción, pero ahora ¿qué pasa con mi hija? ¿Por qué no vuelve conmigo, su madre de donde no la tendrían que haber arrancado? En el apartado 1 del mismo artículo consta que “los poderes públicos garantizarán que las niñas, niños y adolescentes sean oídos y escuchados con todas las garantías y sin límite de edad en todos los procedimientos administrativos, judiciales o de otra índole relacionados con la acreditación de la violencia y la reparación de las víctimas. El derecho a ser oídos de los niños, niñas y adolescentes solo podrá restringirse, de manera motivada, cuando sea contrario a su interés superior”. Gran satisfacción, pero ahora ¿qué pasa con mi hija? ¿Por qué nadie, repito nadie la escucha cuando suplica volver con su madre? Por último, en el apartado 2 de ese mismo artículo también pone que “Se asegurará la adecuada preparación y especialización de profesionales, metodologías y espacios para garantizar que la obtención del testimonio de las víctimas menores de edad sea realizada con rigor, tacto y respeto. Se prestará especial atención a la formación profesional, las metodologías y la adaptación del entorno para la escucha a las víctimas en edad temprana”.

Gran satisfacción, pero ahora ¿qué pasa con mi hija? ¿Por qué la psicóloga de la Diputación Foral de Bizkaia que escribió sin temblarle el pulso “Síndrome de Alienación Marental” le dice a mi hija que si no quiere ver a su padre no verá más a su madre? ¿Es eso proteger a una niña que ahora tiene 9 años y que lleva 4 fuera de su hogar, su hábitat, su seguridad? Señores y señoras, “profesionales” como la que trata a mi hija existen y no van a dejar de existir por mucho que se modifique la Ley de Infancia porque se ha creado todo un negocio en torno a la Infancia de toda España, llenos de chiringuitos cobrando subvenciones de aquí y de allá, lucrándose del dolor de nuestros hijos e hijas, con empresas externalizadas en las que están psicólogas como la que trata semanalmente a mi hija. No van a dejar de existir hasta que todas las personas dejemos de mirar hacia otro lado cuando no nos atañe el problema. Por suerte, la justicia actúa, lentamente, pero actúa, y ha hecho posible que la Audiencia Provincial de Bizkaia haya imputado hasta en 3 ocasiones a los máximos jefes de la Diputación Foral de Bizkaia por prevaricación, maltrato y delito de lesiones psíquicas hacia mi hija y hacia mí, y por utilización del Inexistente Síndrome de Alienación Parental y arrancarme a mi hija. Les imputan más de 5 años de cárcel y 15 años de inhabilitación, pero dicho juicio penal no se ha celebrado aún. Mientras tanto, mi hija y yo seguimos separadas. ¿Hasta cuándo?

NR el PSLF se solidariza con Irune y apoya su demanda

  • May 11, 2021, 6:50 p.m.

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