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La impunidad de Estado domina las políticas del Gobierno

La impunidad de Estado domina las políticas del Gobierno

¡La mayoría en Cortes debe romper con el régimen del 78!

 

Nadie queda fuera de las tramas del Estado profundo heredado de la dictadura que son quienes detentan en realidad los poderes de hecho, la leyes e instituciones del régimen monárquico. De ello dan cuenta los acontecimientos diarios de la vida política española. Pero hay momentos -como éste- en los que el sistema político se bloquea como consecuencia de la acumulación de tanta basura en las cloacas del Estado. De forma que sobre las Cortes y el Gobierno se precipita una tormenta, una crisis largamente fraguada detrás de las políticas cobardes del Gobierno de coalición.

Recientemente, el ministro Bolaños, encargado de “Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática”,  venía a defender en las Cortes las medidas que deberían “proteger y ayudar a los españoles frente al impacto de una guerra en las puertas de la Unión Europea”, constatando que una parte de quienes han apoyado hasta ahora el sostenimiento de dichas políticas se niegan a seguir con sus pactos, cuando han conocido que el aparato de Estado les espía para reprimirlos, y que el Gobierno se niega a investigar y resolver. 

La intromisión del Estado policial en la vida diaria de los partidos políticos es una constante de la “democracia española”, centrándose en el espionaje permanente de los líderes de los partidos que plantean cambios democráticos sustanciales, como es el caso de quienes animaron el proceso catalán y de otros, que buscan el ejercicio del derecho democrático a la autodeterminación y/o la libre expresión de la voluntad popular.

Merece la pena entender cómo el Gobierno, cómplice cuando menos de las políticas antidemocráticas y de impunidad, argumenta sus planes de apoyo a la guerra de Ucrania detrás de los intereses de los EEUU, como si se tratase de “ayudar a personas y empresas fortaleciendo el estado de bienestar y profundizando en la modernización de la economía avanzando en la digitalización y la transición ecológica”.

Las medidas contra los efectos de la guerra, que trae, como la sombra acompaña al cuerpo, recesión y miseria popular a cambio de grandes beneficios para los señores de la guerra nacionales e internacionales, no buscan oponerse a la guerra. Todo lo contrario, el envío de hombres y armas para el conflicto se acelera, así como el seguimiento de las medidas de sanción económica que encarecen la mayoría de los productos de consumo diario.

Para mantener esa política de guerra, el Gobierno busca contener alguno de sus efectos más llamativos de la especulación empresarial, financiando a sectores comerciales más dañados, como es el caso de las empresas de gas intensivas, o de sectores como el papel, el vidrio o la cerámica... Financiando también el transporte con más avales y tratar de dar liquidez a empresas en mala situación financiera. Los descuentos al combustible de 20 céntimos por litro, y el límite a la subida de los alquileres son medidas claramente insuficientes para hacer frente a la ola de miseria popular, pero no se tocan los precios que destruyen salarios y pensiones. Como sucedió con las medidas de escudo social de la pandemia, estas medidas son más simbólicas que reales, y la burocracia administrativa se encargará de limitar aún más su alcance.

Se vende el acuerdo político que España y Portugal han obtenido como concesión de la Unión Europea sobre el precio de la energía, mientras se esconde que la política contra el pueblo saharaui está a punto de romper los acuerdos de suministro de gas de Argelia por gas norteamericano, de mucha peor calidad y más caro.

El espionaje, es decir el Estado policial, se ha superpuesto a todos los asuntos de la crisis política, agravando todas las cuestiones. Cuando en 1995 el diario El Mundo destapó el caso de las “Escuchas del CESID”, se puso de manifiesto que el espionaje era un modo habitual de funcionamiento del aparato de Estado, donde se grababa a todo el mundo y, en particular, a políticos, empresarios, periodistas..., y a los mismos miembros de las instituciones. Espionaje sistemático, que -según declaraciones de la época del que fuera presidente de Gobierno, Felipe González- se enteró del asunto por la prensa, como también manifestó que se enteró por la prensa de la corrupción o del Gal.

El Gobierno de coalición de Sánchez ha caído en la misma trampa, tratando primero de negar los hechos y luego, en un giro fatídico, sacar a escena a Bolaños -que sirve para todo- para venir a declarar que también se espiaba al Gobierno en la persona de la ministra de Defensa y del mismo Sánchez. Hecho éste que se conocía desde hace un año. Con su maniobra, el Gobierno se ha puesto la cuerda al cuello, buscando imputar de los hechos a terceras personas de menor rango, a otros países o a grandes empresas. La negativa del PSOE, como mayoría del gobierno de coalición, a que se investiguen los hechos en sede parlamentaria le pone contra las cuerdas ante las demandas democráticas.

El aspecto central de todo ello es la impunidad con la que se mueven unos y otros. Cuando desde la cúpula del Estado se amasa día a día la impunidad del rey emérito como jefe que fue de la Casa Real y del mismo Estado, el aspecto más relevante es el de la complicidad de quienes gobiernan, en la medida que hacen uso y abuso de dos discursos: de una parte, van de supuestos demócratas, y de otra, colaboran con todas las formas de sostenimiento de las instituciones fácticas heredadas de la dictadura contra la población.

La opacidad sobre los asuntos fundamentales se fomenta con el hecho de que es el mismo gobierno quien se encarga de establecer en la vida política e institucional qué es secreto y qué no lo es, negando a las Cortes Generales, que formalmente representan la voluntad popular, la capacidad para conocer y resolver los principales problemas. Es el Estado profundo heredado de la dictadura, formado por una red de poder político, judicial, económico y policial..., que representa el régimen de la Monarquía, lo que realmente está en cuestión con esta crisis política de Estado.

Y hablando de impunidad, no podemos dejar de subrayar el hecho de que el anteproyecto de Ley llamado de Memoria Democrática es un ejemplo de libro de mantener más de 80 años de impunidad, de ellos, cuarenta años de supuesta democracia. Anteproyecto que se encuentra aparcado en el Congreso al constatarse que no existe una mayoría que la apruebe.

El texto es un refrito mal guisado de la Ley de la Memoria de Zapatero con un lenguaje destinado solo a confundir. De entrada, es un texto que lo que promueve es la impunidad de Estado. Comienza por decir que se estructura en torno al protagonismo y la reparación integral de las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, cuando ni siquiera reconoce los derechos de las víctimas de las políticas internacionales, establecidas por la ONU, de verdad, justicia y reparación. Un texto que se fundamenta en la no condena del franquismo como régimen criminal, y en la protección de sus leyes y sus secretos, en buena medida aún vigentes, y de sus instituciones en el poder que carecen de toda legalidad y legitimidad democrática. No declara la nulidad de las condenas y sanciones a efectos judiciales, por tanto, habla de una nulidad que no es sino papel mojado.

De esta ley se han dicho muchas cosas, pero lo más injusto es plantear que es un asunto sólo del PSOE y no un asunto del Gobierno. Al respecto hay que recordar que el texto, tal como está, fue aprobado por todos los portavoces de los partidos que conforman el Gobierno de coalición. La mayoría de electos tienen en sus manos la necesidad de depurar responsabilidades del Estado cloaca, estableciendo un verdadero giro político democrático de ruptura con el mundo corrupto de la Monarquía.

El asunto de los espías del régimen pone al descubierto las políticas del Gobierno y del régimen del 78. El pueblo, los pueblos, tienen derecho a decidir para resolver los problemas que le afectan. Por ello. el próximo día 14 se convoca a participar en la consulta popular entre Monarquía o República.

  • May 5, 2022, 6 p.m.

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