Partido Socialista Libre Federación

La crisis ya está aquí

Espacioindependiente nº 290, jueves 17 de enero, 2019 http://elespacioindependiente.wordpress.com/:f:info.espacio.independiente

 

El Brexit y sus consecuencias:

“Tras el Brexit las posibilidades de recesión son ya del 100%”

 

El rechazo parlamentario a lo pactado entre el gobierno británico y los burócratas de Bruselas lleva a la actualidad la crisis sin salida de la burguesía en Inglaterra. Más allá de un problema británico, se ha convertido en el gran problema europeo y en una de las claves de la crisis y recesión de la burguesía mundial.

Hay que recordar que un sector del Partido Conservador promovió un referéndum que fue convocado el 23 de junio de 2016 para sacar al país de la Unión Europea, apoyándose en los efectos de la crisis en la clase trabajadora y sectores populares. Y, pese a todos los pronósticos y de las posiciones de sus respectivos partidos y sindicatos que abogaban y abogan por dichas políticas sin fin, la población, harta de políticas de austeridad y miseria a cuenta de los planes políticos de la UE, terminó votando por la ruptura con la UE. Esto llevó a la dimisión del exprimer ministro David Cameron para intentar salvar su gobierno. Pero todo se complicó: los referéndums como las armas, a veces las carga el diablo.

Después de dos años de idas y venidas, de negociones interminables, los representantes políticos de Gran Bretaña y de la UE no han sido capaces de establecer las formas concretas de esta ruptura pactada, lo que han conducido a uno de los momentos históricos más críticos desde la Segunda Guerra Mundial.

 La Cámara de los Comunes resolvió contra el gobierno el rechazo del acuerdo para salir ordenadamente de la UE por una diferencia clara de 230 votos. La primera ministra maniobró de todas las formas posibles para hacer ver que tenía nuevos compromisos bajo la manga que hacían referencia a la salvaguarda irlandesa, es decir, por las medidas que deberían tomarse ante la permanencia de Irlanda del Norte dentro de la Unión Aduanera, mientras el Reino Unido y la UE no sean capaces de llegar a un acuerdo comercial. Tratando de evitar la instalación de una frontera física con Irlanda del Norte que pondría en cuestión los acuerdos de paz sobre los que se sostiene la dominación sobre Irlanda.

La primera ministra británica, que es partidaria de mantener a Gran Bretaña vinculada a la UE, se ve obligada a realizar lo contrario, ya que los partidarios de la ruptura, que en su momento encabezaron el movimiento, dimitieron de sus responsabilidades políticas dejando la opción de salida sin dirección. Esto le lleva ahora al gobierno a una operación imposible que es la de unir a los partidarios de la permanencia y de la salida.

Theresa May, derrotada y desbordada, no tiene más salida inmediata que pedir un aplazamiento de la salida sin saber bien qué es lo que quiere el parlamento. La posibilidad de un adelanto electoral, de elecciones que deben convocarse por ley cada cinco años, era la que contenía en sí misma la moción de censura que no ha logrado salir adelante. La otra sería contar con el respaldo de los dos tercios de la cámara que el gobierno británico no tiene en sus manos.

 Pero la primera ministra, que no fue capaz de precisar cuáles eran esos posibles compromisos que embellecerían la salida pactada, no ha parado de amenazar con que su plan de salida de la UE era el único posible. Y que, por tanto, rechazarlo “sería algo catastrófico”, que llevaría tanto a Gran Bretaña como a la propia UE hacia “territorios inexplotados”.

 Esta situación obliga al gobierno a presentar inmediatamente, en el plazo de tres días, una nueva propuesta y abrir en estas condiciones la renegociación de la salida en las peores condiciones para los intereses de la burguesía del Reino Unido. Los partidarios de un nuevo referéndum, que desoiga la voluntad popular expresada, asoman por un horizonte donde unos y otros han perdido el norte y no saben a dónde van. May no tiene más salida inmediata que la de un aplazamiento de la salida sin saber bien qué es lo que se quiere. La mentalidad imperial de los conservadores británicos choca con la realidad de ser un imperio decadente sometido a políticas de guerra que les vienen del otro lado del Atlántico.

La moción de censura presentada por Jeremy Corbyn, líder de la oposición laborista, ha dividido en dos grandes bloques la cámara y la misma opinión pública de los países que la componen. Trescientos seis votos a favor de la moción de censura y trescientos veinticinco en contra resume de forma numérica la situación de profunda crisis y división.

Un reciente libro de Juan Ignacio Crespo (¿Por qué en 2017 volvemos a entrar en recesión?), uno de los economistas que predijeron la crisis de 2008, desarrolla en esta obra los fundamentos de una nueva recesión, sustentada en la caída de los beneficios empresariales, de la productividad y de la inversión empresarial. Se añade ahora la crisis de los países emergentes, la guerra comercial, el frenazo de la economía China y la caída del precio de las materias primas y el petróleo …

Otros elementos de la nueva crisis no pueden ser obviados, como es la multiplicación de la burbuja especulativa, las guerras que se prolongan, la deuda mundial impagable de 3,5 veces el PIB mundial…

En el análisis que realiza Crespo sobre el momento internacional se da una gran importancia a la ruptura entre Gran Bretaña y la Unión Europea. Y asegura un 80% de posibilidades de la llegada de una nueva recesión en 2017, pero pronosticando que tras el Brexit las posibilidades de recesión son ya del 100%. La salida de Gran Bretaña sería el nuevo Lehman Brothers de la crisis de 2018.

Los pronósticos de este economista son muy negros y escribe que “una próxima recesión conllevaría en España un aumento de la tasa de desempleo hasta el 25 o 26 % y haría necesaria una nueva ronda de capitalización de los bancos”.

La confusión política se combina con la recesión, y estos son los factores que dominan la situación en todos los terrenos. Momento político, calificado de “caótico” por más de un analista serio.

Sin embargo, cuando el gobierno británico era barrido por la decisión de la mayoría de diputados en su salida negociada de la UE, ha sido Pedro Sánchez, nuestro presidente del gobierno, quien ha aterrizado en el Parlamento Europeo de Estrasburgo para realizar un discurso repleto de lugares comunes sobre el europeísmo, pero vacío totalmente de contenido en cuanto a propuestas y soluciones. “Respeto, pero lamento el rechazo al acuerdo de retirada; es el mejor pacto posible”, ha venido a decir Pedro Sánchez, mostrándose muy preocupado por la influencia de la ultraderecha a la hora de marcar la agenda de los partidos europeístas.

Nosotros agregamos que no se pueden evitar manifestaciones que tienen que ver con el fondo de la cuestión, como que en todas partes se asocia a las instituciones europeas con las exigencias de austeridad de banqueros y especuladores. Pedro Sánchez propone “reconciliar la idea de Europa con lo que espera la ciudadanía de ella”; declaración de amor a la Europa de los capitalistas para la que el inquilino de la Moncloa no ofrece razones, llamando a “reforzar la moneda única antes de que llegue la próxima crisis”, cuando para los trabajadores y pueblos el euro no es sino un gran factor de ajuste y de crisis, y como aseguran los economistas más avezados: la crisis ya esta aquí.

  • Jan. 18, 2019, 8:21 a.m.

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