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Giro oficial a la derecha a cuenta del coronavirus

Espacioindependiente nº 375, jueves 24 de septiembre, 2020 http://elespacioindependiente.wordpress.com/:f:info.espacio.independiente

 

Giro oficial a la derecha a cuenta del coronavirus

La pandemia del coronavirus se agrava afectando de forma muy sensible a los sectores obreros y populares, que ya fueron los más dañados en la crisis de 2008, y que ahora se precipitan con los efectos de una recesión de caballo, que se calcula con la caída del 18% del PIB en el segundo trimestre. A lo que sigue un gran caos social y, en particular, de la salud pública, que vuelve a ponerse en cuestión por las políticas de colaboración del PSOE y el PP.

La Comunidad de Madrid se ha convertido en el epicentro político y geográfico de esta situación, con la intervención desde la Moncloa, convirtiéndola en la comunidad más desigual, donde las diferencias de clase son más ostensibles. El norte de la ciudad de Madrid agrupa mayoritariamente zonas residenciales y burguesas muy ligadas al aparato burocrático del régimen. El Sur reagrupa barrios obreros y populares con mucha emigración, mucho paro y precariedad.

La CAM viene siendo largamente desgobernada por el PP, y ahora por una coalición PP-Ciudadanos, que hasta hoy han buscado diferenciarse de las políticas de Sánchez de cualquier manera, y exigirle políticas de colaboración derecha-izquierda que actualicen el consenso monárquico. Juegan a una falsa política de oposición, mientras que se colabora en todo lo esencial: en los intereses de la burguesía y en los privilegios de la monarquía. En los meses pasados, cuando desde la Moncloa se hablaba de “mando único” y de “gobernanza”, la Comunidad de Madrid y el mismo ayuntamiento de la capital fomentaron las algaradas de los “cayetanos y borjamaris” en el barrio de Salamanca, clamando por la “libertad” personal frente a las resoluciones frente a la pandemia. Presionaban para que otros volvieran cuanto antes al trabajo saltándose las fases programadas. Se ponía la explotación de mano de obra barata y precaria por encima de las medidas de protección de la población.

A la vuelta de las vacaciones, el gobierno dejó en manos de las Comunidades Autónomas la dirección de las políticas contra la pandemia, sin haberse reforzado los sistemas sanitarios y educativos, dependientes de las autonomías, sin haber establecido los necesarios presupuestos extraordinarios y de urgencia que pudieran convertirse en barrera social frente a los previsibles rebrotes de la pandemia en otoño. Es más, desde Bruselas se preparó el terreno para empujar al compromiso izquierda-derecha, al que se llegó en la Comisión de Reconstrucción Económica y Sanitaria de las Cortes, destinado a la reconstrucción económica y sanitaria, y que ha consistido en acelerar los procesos de privatización como condición para poder percibir las finanzas prometidas por los directivos de la Unión Europea. Se trata de las condiciones del rescate de bancos y grandes empresas, del capital, en detrimento de los derechos sociales y democráticos.

Dicho pacto se extendió al sector educativo, ampliamente dominado por el sector privado y la Iglesia, de forma que la vuelta a las clases se realizó en las peores condiciones sin haberse contratado al personal necesario y no haberse realizado las obras de instalación adecuada, lo que ha provocado las primeras movilizaciones y huelgas de la educación media y superior. La falta de medidas y medios ha facilitado el alcance de los rebrotes de la pandemia en las zonas de mayor densidad de población, comenzado a superar todos los índices anteriores. Somos el país de Europa con mayor incidencia de la epidemia en la pobalción.

El desastre cosechado por las políticas de austeridad y privatización para las inversiones públicas,  que han practicado todas las administraciones, se ha hecho fuerte en Madrid. La masificación en los transportes públicos, el cierre de la sanidad en los barrios y pueblos, la no contratación del personal sanitario y educativo necesario, ha conducido al caos reinante en la Comunidad de Madrid, abandonando a la población obrera y popular a la indefensión frente a la crisis y la pandemia, multiplicándose por ello las colas del paro y del hambre. Y es entonces cuando el gobierno de la Comunidad de Madrid acude a las medidas más clasistas y racistas, constituyendo ghettos en los barrios populares. Separa Madrid por una línea policial que divide la población, cuya línea solo se puede superar para pasar a trabajar a la zona no intervenida; cerrando los espacios abiertos y parques al disfrute de la población.

Contra dichas medidas represivas se dio inmediata respuesta desde la mayoría de los barrios y pueblos intervenidos. El domingo día 20 de septiembre tuvieron lugar importantes movilizaciones  contra la segregación y discriminación de la población de Madrid y de algunos pueblos de la periferia, que dieron a entender que entrabamos en un nuevo momento político de amplia protesta social. Rechazo que se concentró en la persona de la presidenta de la Comunidad. Incluso se comenzaron a proponer movilizaciones estatales, como la delos familiares de personas mayores en residencias, que denuncian las condiciones anómalas que facilitan las muertes por pandemia, reclamando residencias para la vida de los mayores y no para llenar de golpe los cementerios. Las consignas  de ¡Ayuso dimisión! fueron las más coreadas en las concentraciones de los barrios y pueblos, y se hizo un llamamiento de los partidos y sindicatos oficiales a la movilización general para el domingo siguiente, después de muchos años de desmovilización planificada.

A fin de evitar la movilización social y hacer posibles las medidas clasistas y racistas de la Comunidad la Madrid se cocinó el encuentro en la Puerta del Sol, en la sede de la Comunidad, el conocido como “encuentro de las banderas franquistas”, celebrado el lunes 21 de septiembre. Se trataba de cubrir con banderas la falta de presupuestos y personal, y de arropar acuerdos vergonzantes por los que el gobierno central asume las decisiones de la Comunidad de Madrid.

De un día para otro, la pandemia del coronavirus se convierte de esta manera para la política oficial en un campo de inmensas oportunidades para el consenso PSOE-PP, en aplicación de los peores planes contra los sectores obreros y populares.

Lo que ha venido a unir a personajes de la política española como Sánchez y Ayuso es, sobre todo y ante todo, el miedo a la movilización social mayoritaria, que lleva mucho tiempo contenida. Para evitarlas se han llenado las calles de los barrios y pueblos obreros de policías, guardias civiles y del mismo ejército, que vigilarán palmo a palmo nuestras calles para que nadie pueda salir de ellos sino para ser explotados debidamente.

Esta unión del PSOE y el PP responde a la debilidad de un régimen monárquico y reaccionario, cuestionado por la mayoría de la población. Y es por ello que se desconvocan las concentraciones programadas, transformándolas en pequeñas reuniones de unas cincuenta personas en diferentes puntos de Madrid, como Cibeles, Carabanchel, Cuidad Lineal, Plaza de Legazpi y Sol.

Todo indica que la movilización social y política de los trabajadores y de los pueblos de Madrid, para hacerse efectiva, debe poder superar los obstáculos de la políticas de consenso, de los acuerdos del PSOE y el PP. La defensa del derecho a la vida y a la salud no puede ser reconquistada sin el despliegue más general de todas las fuerzas, sindicales y políticas, que se reclaman de las reivindicaciones sociales y de lo público, y de la democracia frente a la monarquía y su corte corrupta.

NR Espacio Independiente es un colectivo de caracter independiente cuyos componentes son militantes y dirigentes del PSLF por la independencia de las organizaciones de clase y socialistas

  • Sept. 24, 2020, 1:29 p.m.

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