Partido Socialista Libre Federación

El caos de las vacunas

El caos de las vacunas

Cuando en 2008 se decidió aprovechar la crisis capitalista al objeto de vaciar y expropiar el ya disminuido desde los años ochenta del siglo pasado Estado de del Bienestar, por parte de los centros de poder, es decir Davos, Bildelberg, FMI, Unión Europea y los grandes bancos privados que nos gobiernan en beneficio de las grandes corporaciones y bancos. Sectores como pensiones, enseñanza pública y sanidad comenzaron a ser desmantelados y abandonados poco a poco.

Los conservadores y derechistas tomaron el mando político pero los socioliberales e incluso muchos grupos verdes, colaboraron con los destructores de lo público, destructores al objeto de apoderarse de lo público perdón por la redundancia, por grandes empresas y empresarios. Es decir los servicios no desaparecieron sino que fueron convertidos en negocios privados y por tanto carentes de la lógica del servicio público se encarecieron, el “consumidor” perdió toda capacidad de control democrático y las condiciones laborales de sus empleados se empeoraron y precarizaron escandalosamente. Pero es que además ante el incremento de la pobreza millones de personas pasaron a ser excluidas y a los socioliberales y sus socios, no se les ocurrió otra cosa que sacar bonos de caridad para pobres y excluidos que por cierto muchos de ellos no saben cómo gestionar. Se cambió la justicia social, por el bono social. Una vergüenza para unos partidos que en origen conquistaron tantas ventajas, avances y el estado del bienestar y ahora mandados por cúpulas de señoritas y señoritos solo sirven a los intereses de las clases poseedoras.

La pandemia del coronavirus no ha sido sino una plaga más de las que periódicamente ha sufrido la humanidad ahora amenazada por nuevos virus provocados por la urbanización y la destrucción de la naturaleza. Cuando llega el Covid-19 a la Europa/Unión le pilla con una sanidad pública disminuida y en el Reino de España encima precarizada, mal pagada y con hospitales envejecidos y repletos, urgencias ya de antes colapsadas y unos partidos de derechas corruptos y mentirosos, más unos socioliberales inmersos en la óptica socioliberal y por tanto privatizando y recortando también. Y esto no ha sido capaz de frenarlo el asalto populista a los cielos ni manadas de lobos justicieros muy pronto reconducidas e institucionalizadas.

Con una sanidad cansada, agotada y en la que nadie ha sido capaz de invertir con racionalidad y eficacia, el único antídoto son las vacunas. Es cierto que las vacunas pueden salvar vidas y por eso son necesarias. El problema no son los negacionistas sino las farmacéuticas. La industria farmacéutica occidental y cristiana es toda ella privada y le precede una bien merecida mala fama. Las farmacéuticas han hecho su agosto primero obteniendo fondos públicos  para investigar las vacunas y ahora especulando en bolsa y con los gobiernos mientras nos dejan morir.

La Unión Europea en manos en realidad de una casta de burócratas ultra-liberales, economistas ortodoxos y políticamente además de corrompidos por los lobby gran empresariales, neoliberales, aquí por ejemplo tenemos temporalmente a Nadia Calviño, que es de esa casta. Pues bien la eurocracia de Bruselas, ha firmado contratos de suministro secretos, opacos y que si ni los eurodiputados y eurodiputadas pueden conocer en condiciones, así serán. Los tribunales de justicia europeos podían poner a todas y todos esos sátrapas contra la pared e investigarlos a fondo. Lo cierto es que ya con la pasta en el bolsillo las farmacéuticas nos han hecho un corte de mangas y disminuido la producción o más bien, especulado con Reino Unido, Israel y sobre todo los EE.UU que pagan incluso más trasladarles a ellos sus productos. Por cierto Israel para aplicar un rasero de vacunación racista y religioso que nadie del sistema denuncia.

Todo menos haber fabricado vacunas desde lo público y haber aprovechado las investigaciones de universidades e institutos de investigación públicos al objeto de fabricar las dosis necesarias y acabar con las patentes mafiosas que las corporaciones multinacionales de farmacia utilizan para enriquecerse todavía más. Además niego la mayor, no es necesaria ninguna transferencia de tecnología privada cuando las investigaciones en su mayoría se han hecho desde lo público y las pruebas y estudios en hospitales públicos. No se están fabricando ya cientos de miles de dosis en España o en otros países europeos porque no les da la gana, porque la corrupción politica no es solo la de un concejal poniendo la mano a un constructor, sino la de los Estados permitiendo que farmacéuticas privadas los extorsionen y nos dejen morir en lugar de nacionalizar o activar un poderoso y necesario sector público farmacéutico y sanitario.

Además a la hora de compras y contrataciones ha prevalecido un eurocentrismo estúpido ignorando las investigaciones y vacunas chinas, rusas, cubanas, indias e incluso españolas, si españolas. En España, en el CSIC público un médico jubilado dirige un pequeño equipo que ha logrado una de las mejores vacunas del mundo, pero que ha ido lenta debido a la falta de apoyo del Gobierno. Si en lugar de ser un gobierno español, hubiera sido un gobierno asiático se hubiera comprometido hasta las cejas y ya estaría en fase de producción, pero la sumisión perruna de Pedro Sánchez a la Unión Europea ha evitado esto y otras cosas, además muy pronto veremos el dogal de Bruselas es otras cuestiones.

Solo lo público garantiza la equidad, el reparto y una vida digna.

Es pues el momento de reivindicar socialismo. Socialismo que no es lo que la escisión felipista del PSOE hace o mejor dicho no hace, sino reparto de la riqueza, justicia y medios de producción y de consumo en beneficio de las clases populares y no de las y los capitalistas.  

Carlos Martinez

Es secretario general del Partido Socialista Libre Federación    

  • Jan. 29, 2021, 11:52 a.m.

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