Partido Socialista Libre Federación

¡Andalucía libre y republicana!

ELECCIONES EN ANDALUCÍA

¡Andalucía libre y republicana!

El adelanto de las elecciones en Andalucía ha venido a constituir un nuevo elemento de aceleración de la crisis de la política oficial, tanto de las derechas como de las izquierdas del régimen, es decir, de todos los partidarios de los planes de miseria y guerra de la Monarquía, de la OTAN y UE.

El pueblo andaluz ha sido convocado a las urnas el próximo 19 de junio. Una cita que va más allá de quién puede gobernar o no en la Junta de Andalucía, ya que se eleva y combina

entre los determinantes de la gobernabilidad en general del conjunto del Estado; afectando en particular al acuerdo de coalición que dirige Sánchez y los barones del PSOE con otros partidos. Un gobierno que, sin duda, está pasando por su peor momento desde su constitución; ahora, atravesado por el espionaje a los dirigentes de partidos democráticos de las nacionalidades históricas, que de forma contradictoria se han convertido en punto de apoyo imprescindible.

El escándalo del espionaje y persecución política amenaza con cerrarse en falso. El presidente de Gobierno, viéndose forzado a lanzar una cortina de humo sobre los hechos denunciados, se negó a que se formase una comisión parlamentaria para investigar el asunto, accediendo, como mal menor, a la comparecencia en la Comisión de Secretos de las Cortes de la Directora del nuevo CESID (ahora CNI). Los secretos del Estado policial heredado del franquismo, que están en poder de Sánchez, y sólo él puede desvelar, se quieren prolongar y ocultar una vez más. Estamos de nuevo ante asuntos de gran importancia que quedan ocultos en la pudridera de Estado, como en su día fueron los acuerdos de venta de Sahara a Marruecos, el golpe de Estado del 23-F de 1981; los crímenes del Gal y la guerra sucia, y las corruptelas sistémicas de la Casa Real.

La destitución de Paz Esteban, como directora del CNI, forma parte de una cortina de humo del Gobierno. Maniobra que se justifica mediante la denuncia política y judicial presentada en la Audiencia Nacional por supuesto espionaje a Margarita Robles y Pedro Sánchez, por mala gestión ante el “ataque a la seguridad del Estado”. No se la destituye por el espionaje sistemático a los partidos democráticos, sino por no proteger a miembros del gobierno. La destitución de la jefa de los espías no actúa sino como cortafuegos, tratando de proteger al Gobierno en su debilidad, al estar sometido en las cuestiones esenciales, como la economía y la guerra a los poderes fácticos de Estado.

Estamos en el adelanto electoral en Andalucía y sus consecuencias. Las urnas, de una u otra forma, van a reflejar de manera deformada el curso más general de la política andaluza y española. Y por ello van a expresar el grado de deterioro del partido de Sánchez, el humo de la alternativa política de Yolanda Díaz, la conjunción del PP y VOX, cuando Ciudadanos de hunde; y en suma, si las elecciones andaluzas pueden precipitar o no la convocatoria de elecciones generales en España.

La cuestión andaluza ha quedado oculta durante décadas por los gobiernos del PSOE, que han tratado a la tierra y a sus gentes como si de su cortijo particular se tratase. La corrupción y el divorcio con sus votantes acabó con décadas de mayorías del PSOE, cediendo en sus crisis y descomposición el gobierno al PP.

El andalucismo, como reivindicación de la causa histórica del pueblo andaluz, hunde sus raíces en la historia de las relaciones capitalistas que han sumido a los jornaleros, a los trabajadores y al pueblo en el subdesarrollo y la sobreexplotación. El andalucismo tiene que ver, por tanto, con las aspiraciones materiales y morales de la mayoría del pueblo a gobernarse a sí mismo.

El proceso liberal gaditano de 1812 impulsó el desarrollo de las primeras ideas democráticas que arraigaron entre los andaluces, en lo que se vino a llamar por los inquisidores monárquicos como “delincuencia” de la serranía, y cuya primera expresión organizativa la encontramos en la Junta Soberana de Andújar de 1835. Las luchas agrarias y populares hicieron camino al andar. Enfrentándose a los restos del feudalismo como expresión de la dominación política castellana de la Monarquía. Luchas que combinaron históricamente la lucha por la tierra y el trabajo digno con la oposición al centralismo de Madrid. Proyecto territorial, social y democrático, construido desde abajo, pueblo a pueblo, que tomó cuerpo intelectual en la pluma de Blas Infante en 1915, con la publicación del ensayo “El Ideal Andaluz”.

El movimiento “juntero” es el punto de arranque del desarrollo político del federalismo en Andalucía, con expresiones organizadas como la ya referida Junta Soberana de Andalucía de 1835, y el mismo movimiento cantonalista de 1873 influido por el anarcosindicalismo.

El sentimiento de pertenencia a un pueblo ha sido históricamente combatido por lo “español”, como política centralista y opresora de la Monarquía histórica, que adquirió sus tintes más dramáticos con la guerra y la dictadura franquista, y que se prolonga bajo la impunidad de la Monarquía.

Hay que citar cómo la llamada “Constitución Federalista de Antequera” de 1883 establece sus principios políticos sobre el republicanismo federal arrastrado por las tradiciones juntistas, influida por las posiciones del maestro Pi y Margal; por lo que abunda en la necesidad de una república andaluza en el ámbito de una alianza confederal con los demás pueblos de España. Proyecto político y territorial que, sin embargo, no contemplaba dar solución a los principales problemas sociales, y en particular al de la mayoría de los jornaleros de la tierra, que no es otro que el problema de las grandes propiedades privadas, del latifundismo impuesto por el centralismo monárquico al pueblo andaluz en su conjunto.

El razonamiento de Blas Infante era que la subordinación de Andalucía no surgía de la esencia misma del desarrollo desigual y combinado del capitalismo, sino de la dominación política que la sometía a una doble tiranía. Por un lado, la tiranía político-administrativa y el caciquismo; y por otro, una tiranía económico-social que surgía de la estructura de la propiedad de la tierra. “Andalucía está dividida -decía- entre muy pocos señores, mientras que ningún derecho ostenta sobre ella la inmensa mayoría de los andaluces”. Exigiendo la reforma agraria como la gran solución (“la tierra andaluza para el cultivador”).

Efectivamente la lucha por la tierra en Andalucía se constituye en el alma del andalucismo de ayer y de hoy, tal y como también se expresó en la lucha antifranquista de los jornaleros y jornaleras del campo, movimiento que en buena medida se han mantenido hasta nuestros días con la ocupación de grandes fincas y cortijos. A la imposición latifundista, y a la continuidad de las políticas monárquicas discriminatorias contra el pueblo andaluz, hay que sumar en nuestros días los dictados de la Unión Europea y la Política Agraria Común (PAC), que representa la ruina para el jornalero y para el pequeño y mediano agricultor, en beneficio exclusivo de los latifundistas y fondos buitre internacionales que se quedan con nuestras tierras y recursos acuíferos indispensables, tanto para los cultivos como para los suministros para la población en general. La precariedad y miseria de los trabajos en el sector turístico y hotelero, el paro estructural, cierran el círculo de una población tan explotada como oprimida social y territorialmente. La memoria de Blas Infante, y de cuantas personas fueron asesinados por la represión franquista, forman parte integral del ideario de verdad, justicia y reparación que el Estado español y sus diferentes gobiernos se niegan a respetar. Blas Infante fue secuestrado por falangistas bajo el mando del general Queipo de Llano el 18 de julio de 1936, y fusilado en el kilómetro 4 de la carretera Sevilla-Carmona.

Razones políticas, sociales e históricas han llevado a partidos y colectivos andaluces a conformar Coalición Republicana Socialista por Andalucía a las elecciones del 19 de junio. Coalición que en su constitución recoge las principales demandas democrática y territoriales del pueblo andaluz, por una Andalucía libre y federalmente soberana, por la reforma agraria, la tierra para quienes la trabajan. En oposición a las políticas de la Unión Europea y la Política Agraria Común. Por la laicidad (demandando la derogación de los Concordatos con el Vaticano), exigiendo la retirada de la religión de la escuela. Contra el militarismo y la guerra, por la retirada de las bases norteamericanas de nuestro suelo y la salida de la OTAN. Por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y por la nulidad de las leyes que la conculcan. Desde diferentes puntos del Estado español apoyaremos la campaña de la Coalición Republicana Socialista por Andalucía con nuestra movilización y expresa solidaridad.

¡Y el día 14 todos a las calles y plazas a realizar la consulta popular Monarquía o República, por la ruptura con el régimen de la monarquía de todos cuantos se reclamen de la democracia y de la lucha contra la corrupción política de Estado!

(Espacio Independiente) colectivo afiliado al PSLF

 

 

 

 

  • May 12, 2022, 2:10 p.m.

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