Partido Socialista Libre Federación

Territorio y Escuela

Escuela rural: Por la educación, la salud, y la vertebración territorial

 

Sistemáticamente, vemos como los colegios de nuestros pueblos son cerrados porque hay muy pocos niños. A la vez que nos hablan de la importancia de la docencia en grupos reducidos, cierran, precisamente, aquellas escuelas en las que los grupos son, por definición, reducidos. ¿Y a dónde van esos niños? A escuelas de núcleos poblacionales más grandes, que, generalmente, tienen a su alrededor otros muchos pueblos que se han quedado sin escuelas, produciéndose, por tanto, una gran concentración de alumnos en esos centros que, en muchas ocasiones, terminan masificados.

Mas aún, a medida que se cierran las escuelas rurales, los centros de salud, y en general, a medida que se recortan los servicios en los pueblos, se produce un aumento de la presión demográfica hacia las ciudades. Y es lógico: si se ponen constantes trabas para vivir en los pueblos, se está obligando a las familias a trasladarse a las ciudades. ¿El resultado? Un crecimiento demasiado rápido de los núcleos urbanos, y una masificación de los servicios públicos urbanos a la par que, en un terrible círculo vicioso, se recortan más los de los pueblos.

Si bien esta situación siempre ha sido preocupante, por lo paradójico de la misma desde el punto de vista puramente educativo, en plena pandemia lo es aún más, pues lo que las directrices sanitarias recomiendan es tener pocos alumnos por aula, y guardar la distancia de seguridad y, precisamente, eso era muy fácil de hacer en esa escuela rural con pocos alumnos que se cerró, y prácticamente imposible en ese enorme centro saturado.

Pero no existen solo grandes núcleos urbanos densamente poblados y remotas aldeas que van perdiendo sus escuelas. Existen también poblaciones medias, con pocos alumnos, pero no tanto como para cerrar las escuelas, en los que la ratio es envidiable. Esto hace que, cuando los gobiernos de determinadas comunidades dan sus estadísticas, aparezca una relación de profesores/habitante verdaderamente exitosas mientras que existen (en los grandes núcleos urbanos de esas comunidades) docentes en infantil lidiando con una docena de niños de 3 años, o docentes de bachillerato impartiendo clase a 35 alumnos que no caben en su aula.

Imaginemos ahora que ese exceso de alumnado en los grandes núcleos urbanos estuviese en esas escuelas de los pueblos que están cerrando. Ya no serían tan pocos, no se cerrarían. Pero, además, los grandes núcleos urbanos ya no estarían tan masificados, y la ratio profesor/alumno mejoraría. Mejoraría la calidad de la educación, mejorarían nuestras medidas frente a la pandemia, mejoraría también la sanidad, al disminuir el número de pacientes por sanitario en atención primaria. Y no solo eso, si asumimos que el despoblamiento gradual aumenta la presión demográfica hacia las ciudades y, con ello, agudiza aún más el despoblamiento, en un endemoniado círculo vicios de desvertebración territorial, también tenemos que entender que, si se invirtiese esta tendencia durante el tiempo suficiente, volverían a reactivarse los núcleos rurales. Ese es el camino hacia un modelo territorial sostenible, tanto en lo económico como en lo social.

Sin embargo, la inversión de esta tendencia no puede ocurrir espontáneamente. Debe ser forzada artificialmente mediante el papel regulador del estado, al menos hasta que se estabilice y el proceso de repoblación comience a retroalimentarse, como ahora hace el de despoblación. Necesitamos, por tanto, la acción de un gobierno valiente que diseñe y aplique una verdadera política estatal de vertebración territorial.

Fran Rey secretario de Educación y Cultura del PSLF

  • Oct. 31, 2020, 10:16 a.m.

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